miércoles, 23 de julio de 2008

AMON GOETH

Su nombre de Dios egipcio significa: El oculto. A su apellido alemán le sobraba una letra para ser Gótico y le faltaba una para llegar a ser literario: Amon Goeth.

El SS Hauptsturmführer (Capitán de las SS) Amon Goeth, fue el comandante del campo de concentración de Plazow, Polonia. El mismo de la película La Lista de Schindler.

Es responsable de la muerte de miles de judíos a su cargo. Se ocupaba de la selección de los que trabajarían en su campo de concentración y los que pasarían a los campos de exterminio como Auschwitz, Treblinka y Sovivor. Gustaba de practicar el tiro al blanco con los prisioneros y ejecutaba sin mayores preámbulos a mujeres, ancianos y niños.

Debido a sus negocios turbios con Oskar Schindler, la misma SS lo sanciona destinándolo a un batallón de castigo. Atrapado por los americanos, al final de la guerra, es devuelto a Polonia para ser juzgado. Fue condenado a morir en la horca. Se dice que en el momento de la ejecución pronuncia desafiante el saludo nazi: Heil Hitler.

Pues bien, navegando en Internet encontré una serie de fotos del verdadero Amon Goeth, todo gordo. A pesar de su 1,92 cm de estatura, la caracterización de Ralph Fiennes (foto de arriba)creo que le favorece. También un video, supuestamente verdadero, de su ejecución (Clikea para ver). Curiosamente la horca falla dos veces antes de acabar con él. Fue ejecutado en setiembre de 1946, en el mismo campo de concentración de Plazow, escenario de sus crímenes. Su hija Monika Goeth escribió un libro titulado Yo adoro a mi padre ¿Debo adorarle?, basado en la profunda admiración de su madre, quien se suicidió cuando se enteró de la responsabilidad de su esposo en la barbarie nazi. Aunque parece ser él, en el video no se escucha el desafiante Heil Hitler que se dice pronunció. Nótese el curioso antifaz a lo Batman de los verdugos. También que dos llevan el uniforme polaco y otro el del ejercito rojo soviético.
Amon Goeth prisionero
Prisionero de los polacos


El verdadero Amon Goeth (Arriba) y la caracterización de Ralph Fiennes en la Lista de Schindler (Abajo)

jueves, 17 de julio de 2008

PARTIDO DE LA FECHA: LEONARDO AGUIRRE

Continúa el ciclo La Nueva Narrativa Peruana. La fecha de este fin de semana trae de visita al escritor Leonardo Aguirre, autor de los libros de cuentos Manual para cazar plumíferos, La musa travestida y de la novela El conde de San Germán. En la banda izquierda estará Carlos Yushimito y a su derecha Gabriel Ruiz Ortega, Ambos serán el complemento de ese medio campo que promete pases en profundidad, paredes en corto, entradas en diagonal y cambios de juego. Para evitar los fouls, rascadas y macheteadas, moderará Jorge Vergara.

El partido es este viernes 18 de julio a las 12:30 en la sala Antenor Orrego de la universidad Federico Villarreal. Vayan temprano porque las populares se han repletado desde la primera fecha y esta no será la excepción. Ojo, no lo organiza la inefable FPF, sino la Escuela de Literatura de dicha universidad gracias a la pujante labor de sus alumnos Armando Alzadora, Jonathan Timaná y Jorge Vergara.

sábado, 5 de julio de 2008

CLAUDIA ULLOA EN LA VILLAREAL

El ciclo La Nueva Narrativa Peruana, continua en su tercera fecha, con la escritora Claudia Ulloa Donoso, autora de El pez que aprendió a caminar y Séptima madrugada. Este ciclo es organizado por la Escuela de Literatura de la facultad de Humanidades de la universidad Federico Villareal. Gracias a la labor de los alumnos Armando Alzamora, Jonathan Timaná y Jorge Vergara. Las palabras estarán a cargo de la directora de la escuela Sra. Nora Fatacciolli y Francisco Ángeles. Modera, Gabriel Ruiz Ortega.

La cita es el martes 8, a las 12 y 30, en la Sala de Grados Antenor Orrego. Como sabemos Claudia Ulloa reside fuera del país y esta es una de las pocas oportunidades, de oir a una voz importante, dentro de la narrativa peruana de los ultimos años. ¡Prohibido faltar!

martes, 1 de julio de 2008

A GOLEADAS APRENDI…


Nunca abro esos mails que son el reenvio del reenvio de algún amigo del amigo de mi amigo. La cosa es que el título me llamó la atención, lo abrí y me di con esta sorpresa: A goleadas aprendí. Si Nicomedes Santa Cruz, autor de A cocachos aprendí, estuviera vivo quizá le hubiera gustado. No dice quien es el autor... ojalá aparesca en algun momento. Pero, para que no se depriman por lo mal que estamos en el fútbol les dejo una foto del gran Nene Teófilo Cubillas, cuando nos paseamos con Escocia en Argentina 78 y la revista El Gráfico lo consideró uno de los mejores del mundial (Leanlo acá). Un amigo recién llegado del Brasil me cuenta que en el Maracana de Río de Janeiro, hay un mural donde figuran los grandes cracks que alguna vez jugaron en esa cancha ¿El único peruano?... pues el Nene Cubillas. Al menos yo, que lo vi jugar, puedo decir que tan hasta las huevas, no hemos estado siempre.


A GOLEADAS APRENDI…

A goleadas aprendí
mi labor de hincha fatal
con la selección Nacional
del país donde nací.

Tener a Perú en un mundial
No lo vi ni en mi niñez
Todos nos ganan de a seis
Sin sudar la camiseta

Yo creo que la derrota
La sembró Burga desde aquí:
colocando a un arlequín
en vez de un técnico certero
y hoy nos ganan 6 a cero...!
!A goleadas aprendí!

Para qué el razonamiento
Ni con matemáticas te veo
sin mediocampo no creo
Ni arañando el quinto puesto.
Lo de Uruguay ya ni te cuento

Pues, para colmo de mal,
Esta es la voz general:
¡Otra eliminatoria perdida!
Dejando otra vez jodida
Nuestra chance hacia el mundial...

¡Campeones en valses y boleros!
¡Reyes del "casi" y de la huasca!
¡Pero haciéndose "la caca"
cuando le juegan en serio.

En definición: cero.
En defensa, igual.
Esta es historia real
Todo parece ya escrito
mejor me nacionalizo
para llegar a un mundial...

Con esa cifra mezquina
Terminó mi anhelo franco,
y aunque se juegue de blanco
No llegamos ni a la esquina...

Y hoy, sentado en la cantina
Lloro el tiempo que perdí:
Viendo partidos tan malos
De 11 camisetas sin huevos
mejor me dedico al surfing
que con Sofy sí la ví......!!!

¡¡¡ QUE VIVA EL PERÚ !!!

sábado, 28 de junio de 2008

EPOCAS DE BETAMAX

Este post se me ocurrió conversando con unos patas de la mancha subte, sobre las películas que alguna vez vimos en el cine o en la casa de Aníbal malhecho (ex bajista de Psicosis y ahora de Barrio Calavera) quien era el único que tenía un reproductor betamax. En su casa vimos algunas películas y videos copias de recopias. Ya se imaginarán la calidad de imagen y sonido. La piratería estaba en pañales, así que ahora pueden encontrarlas con mucha mejor calidad.

LOS GUERREROS AMOS DE LA NOCHE (The Warriors) Película de 1979, dirigida por Walter Hill basada en la novela de 1965 de Sol Yurick. La vimos en el cine Patty de Breña, antes que se volviera un cine porno. Esa noche todas las manchas de todos los barrios se encontraban dentro de esa pequeña sala. Al final todos nos creiamos unos Warriors, ja ja ja, pero no pasó nada que lamentar. Este film es todo un culto, incluso existe un video juego. El video de la canción A mover el culo de Illya Kuryake and the Valderramas, está basado en esta pelicula. Ver trailer.

LA NARANJA MECANICA. De Stanley Kubrick. 1971. Basada en la novela de Anthony Burgess. Es la película que más he visto, doce veces por lo menos. Una vez la dieron en el finado cine-club del colegio Raimondi. Cuando ingresamos con Memo Eskoria, Anibal, entre otros, nos dimos cuenta que por un lado estaba Killowat con los Eutanasia, en otro lado César N y su sequito, más allá otra gente subte. Los saludos y las jodas, de lado a lado, fue una buena previa a tremenda película. Ya todos saben de qué trata, y si no sabes pues chekea el trailer y desahuevate.

LOS REBELDES (The outsiders) Francis Ford Coppola. 1983. Matt Dillon, Ralph Macchio, Patrick Swayze, Rob Lowe, Emilio Estevez, Tom Cruise, Glenn Withrow, Diane Lane, Tom Waits, William Smith. Esta película la pasaron en canal 13 como a las doce de la noche, la agarramos de casualidad y de verdad que, después de verla, me dejó muchas interrogantes sobre el futuro y la vida. En esa desvelada se me metió el bicho de escribir algun día sobre la mancha subte. Ver trailer.

LA LEY DE LA CALLE (Rumble Fish) de Francis Ford Coppola. 1983. Matt Dillon, Mickey Rourke, Diane Lane, Dennis Hopper, Nicolas Cage, William Smith, Tom Waits. Recuerdo que Saúl omiso siempre hablaba de esta película. Si mal no recuerdo, en La maqueta de los 13, uno de los integrantes de la banda Delirios Kronicos se hace llamar: El chico de la moto, como el personaje encarnado por Rourke. Ver trailer. Esta película es tan buena que acá puedes ver un momento cumbre. Lo único lamentable es el doblaje español que le ha puesto voz de maricón a Mickey Rourke. Ver extracto.

SUBURBIA. Dirigida por Penelope Spheeris. Es de 1984 y la consiguió en su viaje de promoción al Cusco, un muchacho que paraba con nosotros llamado Luis, ya fallecido. En esta película hace de punk, el bajista de Red hot chili peppers, Flea. En el trailer, se le ve metiéndose una rata viva a la boca. Sin duda ya estaba quemado desde chibolo. Ver trailer.

SID AND NANCY. 1986. De Alex Cox. Gary Oldman, Chloe Webb, David Hayman. Película que muestra a un Sid Vicious casi down y a una Nancy Spungen bandidaza. Terrible el estilo de vida de ambos personajes, pastrulazos –por no decir yonkis– totales. La actuación de Gary Oldman es memorable. En una entrevista Jhonny Rotten dijo que la película no le gustó, porque trata muy superficialmente la adicción de Sid y no muestra cómo Malcolm Mclaren lucraba con eso, afirmando que esa era la esencia de un Pop Star. Además, decía Rotten, que él era el principal protagonista de esa historia y no fue consultado para nada ¿Exceso de ego? Ver trailer.

THE GREAT ROCANROL SWINDLE. 1980. De Julien Temple. Malcolm McLaren, Steve Jones, Paul Cook. Un documental desde la particular visión del manager de los Sex Pistols, Malcolm Mclaren, sobre el ascenso y caída de esa banda punk. Ver trailer.

DEAD KENNEDYS - LIVE 1984. No he encontrado quien la dirigió. La trajo no sé de dónde, Carlos Dresda, cantante de Dictadura de Conciencia. Paso de mano en mano por todos lados y hasta ahora creo seguirá por allí. Otra huevada el Jello Biafra como cantante. Ver el tema Moral Majority de ese concierto.

UK/DK. 1981. Documental sobre punks y skinheads de Inglaterra. No dice quién la dirigió, pero acá están algunos bandas de ese video, The Exploited (Fucking USA) The Adicts (Viva la revolucion) The Bussines (Blind justice)

BONUS VIDEO (Lo que vimos después)

TRAINSPOTTING. 1996. De Dany Boyle, basada en la novela de Irvine Welsh. Dijeron de ella que era La Naranja Mecánica de los noventa... ¡Cosas del marketing!. Ewan Mcgregor, qué iba a imaginar que luego sería Obi Wan Kenobi o Robert Carlyle que personificaría después a Adolfo Hitler. Recomendable y memorable cuando suena Perfect days (ver escena) de Lou Reed. Ver trailer

THIS IS ENGLAND. 2006. De Shane Meadows. Basada en las experiencias de vida del director, que fue un Skinhead en su adolescencia. Para los que creen aún que los Skins son todos nazis y racistas, esta película trata de mostrar cómo se partió el movimiento. El inicial espiritu del skinhead, conocido como Espiritu del 69 donde el Ska y el Reggae era su música, el pertenecer a la clase obrera un orgullo y el color de la piel no era motivo de discriminación. El inicio de la película viene con la canción 54-46 was my number (ver escena) de Toots and the Maytals. Ver trailer de la película.

martes, 24 de junio de 2008

CAÍN Y ABEL

Contra lo comunmente creido, en lo subte no podía faltar el humor. Bandas como Profetas del Carajo, María T–Ta y la Concha Acústica, Éxodo, Héroe Inocente entre otras, hicieron del cuestionamiento a través de la burla, el sarcasmo y la ironía su arma más letal. No todo era depresión, angustia y No – futuro, había tiempo para sonreír. Como mencioné en una entrevista acerca de mi libro: Hubieron momentos felices en las situaciones más extremas.

Dentro de lo que estuvo alrededor del movimiento subte, sin pertenecerlo propiamente dicho, fueron las historias de Caín y Abel, aparecidas en el suplemento No de la revista . Dos mellizos cuyos padres, Adán Fernández y Eva Gonzáles, criaron de manera distinta. Al serle extirpado un seno, doña Eva optó en dar de lactar solamente a Abel, por haber sido el más rosadito al nacer y no todo hinchado y sanguinolento como lo fue Caín. Esto marcaría una diferencia total de ver la vida en ambos personajes.

Vecinos de una quinta, en el clasemediero barrio de Santa Beatriz (donde quedaba el Hueko) y alumnos del bartolo (CN. Bartolomé Herrera) ambos narraban sus aventuras de adolescentes desde sus distintos puntos de vista. Abel, estudiante de piano –con el profesor Beltroy un viejo gay de quien estaba enamorado– delicado, amanerado, arribista, católico, racista, soplón y autor esporádico de poemas dedicados a su santa madre, donde despotricaba solapadamente de su padre, a quien llamaba: ese hombre.

Caín en cambio se vacilaba de lo lindo haciendo perrada y media en su barrio, y unicamente por joder a su mellizo y al sistema alienado, sin importarle nada, solamente su banda subterranea. La frase clásica con la que terminaba sus historias era: Yo sólo me vacilo como bajista de Flatulencia, el resto es el resto. Sucio, con los pelos parados, chankabuqueszapatos de cholo según Abel– jeanes gastados, pendejo y consumidor diario de chatas de ron y latas de atún –Yo no como igual que los burgueses– aprovechaba cada anécdota de su vida para componer los temas de Flatulencia, donde en medio de mierdas, puteadas y conchasumadreadas, daba su particular visión de las cosas.

Los compinches: Su perro color caca llamado Asco –Abel lo llamaba Pupé–, su loro hablador Eskoria, el gordo Gonzalo tambor, caca verde, cochinada Tasayco, menstruación Aguirre, mojón Gonzáles, chancro Jiménez, sífilis Paredes y la Pocha caracha, su pareja, compañera, enamorada, novia…en palabras de Caín: Lo mío con la Pocha caracha no es amor... ¡Es un complot contra el sistema!

Historias que nos hicieron pasar buenos ratos en aquellas tardes de hueveo y que hasta ahora nos hacen reír.

Responsable de estos personajes es Rafo León, el mismo que ahora recorre el país para mostrarlo a través de su programa Tiempo de Viaje en canal siete. Esperemos que algún día se anime a juntar estas historias y las publique, ya que es necesario reirnos de este jodido sistema alienado, como diría Caín… en vez de estar soportando esos libros tipo Generación cochebomba, ¿no creen?

Por lo pronto el excelente blog Cainsubte.blogspot.com, se ha tomado el trabajo de buscar y skanear algunas de las historias de Caín y Abel. Pueden leerlas en este enlace: http://cainsubte.blogspot.com/search/label/Ca%C3%ADn%20y%20Abel%20-%201987


sábado, 21 de junio de 2008

UN ARTISTA DE LA CALLE

( Juan de los Santos Collantes, Tripita)
Una fría tarde de 1980, tres niños descubrieron por causalidad la alegría. En medio del parque del Ovalo en Breña, un payasito hacía un círculo con una tiza. Él mismo armaba su teatro, separando el escenario de la vereda-platea y de los palcos–bancas del parque. Los que se subían a los árboles eran el balconazo. Para los tres niños, y para el payasito, el cielo gris reemplazaba a la carpa multicolor de los circos de fiestas patrias, a los que les era muy difícil asistir. Unos como espectadores, el otro como payaso.

Solamente una cara pintada de rojo y blanco, los colores del Perú, más la cara de yoquihecho reemplazaban al estrafalario disfraz, a la peluca extravagante. No había zapatones de charol, solamente unos viejas botas marrones, tipo macario y con cierre al costado. El chiste, de por sí, era un cuerpo hecho migas por la desnutrición.

Buenas tardes soy el payaso Tripita y esto es el circo de la calle. Pero no era el único. Estaban dos payasitos más que se iban pintando el rostro mientras llegaba la gente. Algunos los curioseaban y se iban. Otros se quedaban sabiendo lo que ofrecían. Hey, joven, joven, este es el circo de la calle. Y poco a poco se iba haciendo el quórum necesario, para iniciar el espectáculo. Los tres niños ya estaban en primera fila, sentados en el piso. Nadie los movería de allí. Oiga, joven, ¡hey!...¡hey!... ¡heeeeeyyy!, ya va a comenzar el show, no se vaya... invite a su enamorada... ¡No sea tacaño, carajo!

El primer número, el faquir. Pero, más bien, todos nos preguntábamos si sería Tripita, que tenía el cuerpo de faquirista, en comparación a ese negro fornido que tenía pinta de haber sido estibador. Empezó tragándose cuchillos oxidados que en vez de sables eran más bien verduguillos y zapateras caneras. Luego la prueba del fuego. Un trago de ron de quemar y a soplar las varillas para ser un lanzallamas humano. Una, dos, tres veces, y el fuego se evaporaba en el cielo como hongo de bomba nuclear, ante el asombro de los tres niños: Eso lo podemos hacer, mi vieja cocina con ron de quemar, hacemos las varillas y listo, dijo uno. Los otros dos lo miraron incrédulos y pensaron: Éste está culeco o le pica el hueco.

Foto: Focus

El último y más arriesgado número, La cama de vidrio. Sacó de una mochila un pequeño costal y sobre un manto dejó caer el vidrio molido. Lo expandió de modo que copara gran parte de la tela. Luego dijo: Pa’que vean que esto no es truco. Lanzó al piso varios vidrios tomados al azar. No había duda, eran reales. Procedió, luego, a colocarlos de modo que sus filosas puntas apuntaran hacia el cielo, como los clavos de una cama de faquir. Entonces, Tripita, solicitó un voluntario: A ver, uno por favor para que el faquir culmine la peligrosa prueba de la cama de vidrio. El faquirista se negó cuando Tripita eligió a uno de los niños, por muy poco peso. Entonces, el payaso jaló a un señor obeso, como de cien kilos. No tampoco, dijo, ese tío debe pesar una tonelada. La risa fue general. ¿Entonces que carajo quieres? Él mismo invitó a una señorita, pidiéndole permiso al enamorado que desconfiado la dejó ir. El faquir, entonces, hizo unos pases torpes de relajación trascendental, flores de loto y ejercicios de respiración. Se quitó la camisa que lo vestía y dejó ver una espalda marcada por el diario trajín de su sacrificado oficio. ¡Como ven, dormir en la cama de vidrio es más cómodo que dormir en colchones Comodoy! Dijo uno de los payasitos que esperaba su turno. De verdad era una espalda encallecida de huecos, rayas, meridianos y tangentes. Un mapa en alto relieve del sufrimiento.

Se recostó sobre su cama e hizo parar a la muchacha encima de él, primero un pie y después otro. Le ordenó hacer pequeños pasos. Hasta donde estaban los niños sentados, se escuchaba el crujir de los vidrios que se acomodaban entre sí e iban penetrando la piel del faquirista. En su rostro el dolor era remplazado por una expresión de resistencia, a la miseria, a la pobreza, a la injusticia. Después de un paseo la chica se bajó y el faquirista se levantó entre aplausos, mostrando su espalda pegosteada de vidrios y con pequeños chorros de sangre. La gorrita recorrió el círculo del público y el tintineo de las monedas iba llenando la esperanza de ese hombre, de llevar algo para la comida diaria de su familia. Aunque tuviera que repetir el número dos veces más esa noche.

Inmediatamente entraron al escenario los dos payasitos que esperaban su turno. Oiga somos Waflerita y Cotito y vamos a hacer la mímica de un rockero que se ha fumado un saco de marihuana. Pusieron, en una vieja consola, el disco 45 Rpm., de la canción Venus de Shocking Blue... y con una guitarra de madera hicieron las veces de cantante y guitarrista. Jugaban con el público, haciéndole bromas, incluso dándole furtivos besos a algún despistado. Luego la ranchera Ay Chabela, el huayno del Canchis canchis, o la canción del Loco que en el programa cómico Estrafalario la caracterizaba el loco Ureta. Risas por acá y risas por allá. Y la gorrita que daba vueltas llenándose de esas monedas, por la venta de una alegría.

Y ahora sí, todos se acomodaban porque llegaba el turno de Tripita. Muchos ya lo conocían y habían preferido sacrificar otras cosas, por verlo. De arranque: Buenas noches me llamo Juan de los Santos Collantes, me conocen como el payaso Tripita y –levantándose la basta del pantalón– soy el producto de doce años de dictadura militar. Jajaja. Y los chistes pasaban por lo político, el amor, la palomillada. ¿Señorita usted que haría si su enamorado, acá al lado, le propone matrimonio... le diría que sí?. La chica pensaba algo incomoda, miraba de reojo a su enamorado quien se mostraba nervioso. No sé joven, responde la chica con una sonrisa avergonzada. ¡Claro, quién se va a casar con semejante mostro, cara de volquete aplastado! Y otra vez las risas: La otra vez un provinciano recién bajado, sale a la calle con otro que había llegado antes a la capital y se estaba acriollando, el primero le pregunta: “¿Oyi, porquisos cirros tienen vintanas?”. “Son idificios, sunsu”. “Isus árbolis tienen fucus”. “Nu, si llaman postis”. “Y por quí en la cruz de jisús dice INRI”. “Is qui antis jisús se llamaba Inrique”. De allí la parodia de los cojos: El cojo achorado, el cojo deudor –Si algo te debo con esto te pago– el cojo punteador. Hasta el sarcasmo de las vicisitudes de su trabajo: “La otra vez, estaba llena la plaza, yo había acabado de pasar mi gorrita y estaba feliz, porque todos habían colaborado, como nunca, carajo. En eso pasan los maestros del SUTEP, en huelga: Pásame la S: Eseee... Pásame la U: Uuuu... Pásame la T: Teeeee... Pásame la gorra... ¡Y juas! Se llevaron la gorra y me dejaron misio, carajo.

Todos reían y entre chiste y chiste, había una critica a un país que después de los militares se embarcaba en la democracia. Era el arte de la calle, el arte nacido de la necesidad, el arte de reír ante la adversidad, un arte que años después la televisión torcería hasta la vulgaridad más infame. Incluso los tres niños: Paúl, Christofer y Martín, iban dándose cuenta que el humor de la calle era distinto al que alguna vez disfrutaron en el colegio con el payaso Pimbolo. Sin saber, mientras reían de las ocurrencias, iban dándose cuenta que había una realidad que muchas veces escuchaban hablar a sus padres. Y que a veces esa realidad nos provocaba mucha risa. Cuando Tripita terminó su número y pasó la gorrita le dejaron algunas monedas robadas a las golosinas. No se imaginaban que años después, la realidad de los chistes sería mucho más dramática. Tampoco se imaginaban que verían a Tripita en la televisión y que Augusto Ferrando diría : Yo lo descubrí. Tampoco se imaginaban, que un día como hoy, Tripita, pasaría por última vez la gorrita con que el cáncer le cobraba la vida. Por haber hecho reír a miles en las calles, sin importarle el smog, el frío y la salud de su garganta para hacerse escuchar entre los ruidos del tráfico de esta gris ciudad.

jueves, 19 de junio de 2008

SOBRE LO SUBTE

Foto: Zcuela Crrada

He leído un artículo titulado "El rock subterraneo y las etapas de su historia" en cainsubte.blogspot.com, en donde tratan sobre el movimiento subterráneo. Por lo que afirman, es una crítica a dos textos sobre el mismo tema aparecidos en Wikipedia: “El punk peruano” y “La movida subterránea”.

En ese artículo hacen una crítica al hecho de diluir el movimiento del Rock subterráneo dentro del tema del “punk peruano”. Están en lo cierto, porque la cosa es al revés, el punk peruano, o los grupos que hacían y siguen haciendo punk, ven su partida de nacimiento dentro de lo subte. Entonces no se puede desintegrar al padre dentro del hijo. Pero, no debemos olvidar que el Rock subterráneo, fue producto del conflicto entre dos visiones distintas de ver el rock dentro del gran tema que es el Rock peruano. Este producto fue condicionado por las cuestiones musicales, y también sociales y económicas muy particulares del Perú de los ochenta. Por tal motivo es un capítulo aparte y, creo yo, el más importante dentro de la historia del Rock peruano.

En ese sentido periodificar el movimiento del Rock Subterráneo, es muy válido porque su dinámica interna no fue siempre de unidad de ideas y propuestas, más bien fue de enfrentamiento en muchos aspectos que partían de lo musical, social y sobre todo de honestidad, frente a lo que se estaba haciendo. Y esto estaba condicionado por el contexto en que se desenvolvían. He allí su importancia. Porque a través de este movimiento se puede entender los procesos de integración, socialización y conflicto de la juventud peruana de una etapa muy trágica de nuestra historia, y su posterior influencia en la juventud creativa de los siguientes años.

Viéndolo desde estos años, el movimiento subterráneo tiene etapas bastante marcadas. No hay que negar que en un primer momento hubiera un consenso de ideas por lo que se deseaba hacer y tener, frente al rock comercial, la sociedad peruana, etc. Pero, esto se fue diluyendo cuando el movimiento salió de las alcantarillas, y las contradicciones dentro del mismo se fueron agudizando. Es decir que Narcosis, Leuzemia, Zcuela Crrada o Guerrilla Urbana iniciaron todo sabiendo lo que querían: Generar un circuito alterno donde plasmar sus propuestas musicales, que no hubieran podido lograr dentro del circuito “comercial”, el mismo que tampoco era tanto, porque el rock en el Perú siempre fue de minorías. Ese fue su primer y más valioso aporte.

Pero, por las mismas características del movimiento al estar contra lo establecido en lo musical como social (Lo que estaba sucediendo en el país) generó el cuestionamiento de los muchachos que se identificaban con esos primeros grupos iniciadores, ya que la crisis se estaba agudizando y los jóvenes se estaban radicalizando.

Para la segunda mitad de los ochenta, el movimiento pasaba a otra etapa. En un artículo en la revista Esquina del año 86 Daniel F, al explicar la separación de Leuzemia, da las claves de este pasó. Explica que ante la radicalidad de grupos adolescentes como S de M, Excomulgados o Eutanasia, los menos radicales de la primera hornada optaban por marginarlos de los conciertos. Incluso menciona a Orgus que por ser metaleros los “Nuevos dueños del Stablishment contracultural” no los incluían dentro de los conciertos. Allí acuña un término muy válido: La Neo-marginación, marginación ejercida por marginados.

Esto es un hito dentro del rock subterráneo, porque los grupos se habían politizado en sus letras y actitudes, y no sólo causaban una reacción frente a la sociedad formal, sino también frente a los que estaban dentro del movimiento. Y no sólo los grupos punks, sino también bandas como Voz Propia, y otras que de manera inteligente y no tan directa cuestionaban lo que pasaba dentro, sino también el contexto social de esos años.

Curiosamente las primeras bandas se habían separado. Dieron su aporte de impulsar el circuito alterno y dejaron la posta a nuevas bandas, más radicales en lo musical y en la propuesta. Consecuencia de esto hubo una ruptura, por cuestiones de clase y raza, como lo fue la bronca entre pitupunks y misiopunks, fruto de la agudización de la crisis social y económica que creaban una juventud más radical en sus cuestionamientos a la sociedad. No era gratuita la cosa, como muchos pretenden explicarlo, como que fue una tontería de resentidos y racismo del mestizo contra el blanco…pero hay que ver que ese resentimiento y ese racismo, es consecuencia de las contradicciones que aún nos agobian como país en formación.

Este tipo de situaciones en la dinámica del movimiento del Rock subterráneo, marcan esas etapas que hay que tomar en cuenta para los que pretenden escribir su historia. También para entender mejor su gran aporte a la saga del Rock peruano. También como expresión honesta de un momento histórico dramático, y las consecuencias que ese momento tuvo sobre la juventud que la integró.

martes, 17 de junio de 2008

COCHE BOMBA EN LA VILLAREAL

FOTOS: Cristhian Portocarrero y Jona Castro


Viernes 13, ciclo La Nueva Narrativa Peruana: Gabriel Ruiz Ortega, Martín Roldán Ruiz y el profesor Dimas Arrieta.


Richi Lakra, subte convicto, confeso y confuso, en apasionada intervención. La directora de la Escuela de Literatura de la universidad Federico Villareal, Nora Fatacciolli, lo escucha atentamente.


Con los Poetas del Asfalto y el grupo Otras Voces de la Escuela de Literatura de la universidad Federico Villareal. El ciclo de La Nueva Narrativa Peruana continuará cada viernes con Alexis Iparraguirre, Rafael Inocente, Marco García Falcón, Leonardo Aguirre, Eduardo Reyme Wendell y cerrarán el ciclo con el reconocido narrador Carlos Calderón Fajardo.

viernes, 6 de junio de 2008

¡LA MATARE!


Ayer jueves haciendo zapping, me topé con una entrevista en televisión española a José María Sanz Beltrán, más conocido por todos como Loquillo, cantante de la banda española Los Trogloditas. Entre muchas cosas interesantes que declaró, rescato la respuesta sobre uno de sus temas, que curiosamente es el único conocido y que aún suena en las radios comerciales de Lima: La Mataré.

De ellos, varios videos en concierto que he tenido la oportunidad de ver, me di cuenta que justo esa canción, no la tocaban. Pensé que por falta de espacio en el video, porque quizá era la más comercial de todas sus canciones o que simplemente había problemas de derechos de autor. La cosa era diferente.

Según Loquillo, ya no la tocan porque agrupaciones feministas, le pidieron por favor, dejar de hacerlo. No fue una censura o autocensura, fue una decisión responsable de la banda porque en esa canción, basada en un tango, estaba en juego lo que se llama la violencia de género:

Yo la sentaba en mi regazo,
enloquecía sólo a su contacto,
la he conservado en la memoria,
Tal como estaba,
Siempre a mi lado.
Nunca me juró su amor lo creía eterno yo.
Y ella me sonreía y miraba hacia el mar.

Me emborrachaba entre sus brazos
ella nunca bebía, ni la vi llorando,
yo hubiera muerto por su risa.
Hubiera sido su feliz esclavo.

Qué dolor sucio y traidor
me envenena el corazón.
Sé que ella nunca enloqueció.
Jamás perdió el control.

Quiero verla bailar entre los muertos,
la cintura morena que me volvió loco,
llevo un velo de sangre en la mirada,
y un deseo en el alma, que jamás la encuentre.
Sólo quiero que una vez algo la haga conmover.

Que no la encuentre jamás o sé que la mataré.

Por favor sólo quiero matarla.
A punta de navaja
Besándola una vez más.

Loquillo no veía un recorte a su libertad de expresión artística. Más bien comprendió que ese tema podía tener consecuencias a futuro. “Ante mi libertad de expresión, pongo por encima evitar la violencia de género”. Plausible actitud. En una sociedad como la española en donde temas como la igualdad de género, tolerancia frente a las minorías, etc., son tomados con mucha responsabilidad, hasta por los músicos, queda como un ejemplo a imitar.

¿En países como el nuestro sería posible esto?

Esa canción pertenece al álbum Mi problema con las mujeres, en donde hay varios temas buenos e incluso mejores, como la que cierra el disco y que se titula Los mejores años de nuestras vidas. No es casualidad, entonces, que la única canción conocida por estas tierras machistas sea, La mataré. Pero, para sincerarnos ¿Quién de nosotros no se ha sentido alguna vez identificado con la historia de esa canción? Y no solo por el aspecto sentimental sino también en el amical, laboral, etc.

En el colegio donde laboro, hay una trabajadora que se caracteriza por ser muy mala lengua contra las personas, sobre todo con un compañero que se caracteriza por su humildad. "Cholo feo, mostro de mierda", eran los insultos más tibios de parte de ella, hacia él, que recuerdo. Muchos le aconsejábamos que la mandara a la mierda. “No, es mujer, cómo me voy a meter con ella así”. No faltó uno que lo consideraba un huevo frito. La cosa es que un día ya no la soportó más porque conchudamente, la mujer en mención, le fue a ofrecer una pollada. Se negó y por eso recibió los habituales insultos, con el agregado: ¿Qué te creerás? Olvidándose de su cordura le dijo: “Fuera de acá muerta de hambre”.

Eso bastó para que la mujer se sintiera ofendida hasta las lágrimas y se quejara ante la Directora del maltrato, en su condición de mujer sola y abandonada, que había sufrido por parte del compañero de labores. La directora una tía medio conservadora, dio a entender en la reunión con todo el personal, estar a favor de su par femenino, a pesar de que el supuesto agresor verbal, dio sus motivos, y fue corroborado por todos los demás, que venía siendo insultado durante meses y hasta años. “No, no, no no -dijo la directora- el hombre siempre debe ser hombre y no es de varones insultar a una mujer”. Asunto zanjado, los pobres huevones, mejor dicho los varones teníamos que soportar alegremente los maltratos de nuestras colegas. El compañero se arrepintió de haber insultado así a la compañera…"No la hubiera insultado, porque si va a ser así, para la próxima le meto un golpe”. ¿Hay igualdad de género para esta situación?

O como esa vez cuando mi hermana me contó que le cedió el asiento a un hombre con un bebe en brazos. El microbús estaba lleno de mujeres, ni un solo hombre, y el pobre tenía que cargar, además, una bolsa que se veía pesada. Podía con la bolsa y el bebe, pero la incomodidad lo hacían inestable ante las curvas y aceleradas del bus. Si hubiera sido al revés, fácil que una hubiera dicho: ¿Acá no hay caballeros? Pero no. Mi hermana se puso de pie y dijo: “Se ve que cuando nos conviene apelamos a la igualdad de género”. Mutis, silencio, vacío, fue la respuesta, aparte del agradecimiento de nuestro colega varón. Cuando le pregunté que si lo había hecho en solidaridad con él, me respondió que no, que lo hizo pensando más en la bebé, que era mujer.

Recuerdo que hace algún tiempo, un amigo muy cercano me contó una historia que le había ocurrido. Después de años de no verse, una antigua amiga de barrio, de la cual andaba perdidamente enamorado, le declaró su amor, de la noche a la mañana. Fue justo cuando él ya la había olvidado y estaba a su vez enamorado de una chica con quien estaba haciendo planes a futuro. Pensó desde un principio que estaba loca, porque ella ya tenía una relación de muchos años con un pata que la trataba bien y le había dado con creces la estabilidad económica que toda mujer, seamos sinceros, ve en un hombre a la hora de entablar una relación. Mi amigo, una persona humilde, sin suerte en muchos aspectos, no era un aprovechado y tenía mucha dignidad y orgullo. Por eso, cuando su amiga le dijo que estaba enamorada, él le advirtió que no podía darle ese ritmo de vida al cual estaba acostumbrada, pero si realmente entablaban una relación de pareja, solamente tenía su palabra y su promesa para salir adelante junto a ella. Hay que creerle, porque a pesar de estar con otra persona, se le vino todo ese amor que había sentido alguna vez por su antigua amiga de barrio. "Piénsalo bien", le dijo. Y ella le aseguró que no le estaba pidiendo nada, sólo estar junto a él, su amor de toda la vida.

Ayudado por las circunstancias, se fue enfriando la relación con su pareja, aunque nunca dejó de quererla de verdad. Además, por lo que contaba de su amiga de barrio, la sentía de verdad enamorada y dispuesta a todo por él. Le había prometido lo que siempre había deseado: Una familia por la cual luchar toda la vida. Incluso a ella, no le importó dejar al pata que le había dado todo por años, desde vestirla, mantenerla e incluso hacerla participe de sus negocios.

Pero, cuando ya todo estaba listo, para que el amor deseado por ambos amigos se concrete, ella le da la espalda y se niega a culminar lo que le había estado ilusionando durante meses. El motivo de esa actitud inmadura, fueron unos miedos que, según ella, se impusieron al amor que decía sentir como nunca.

¿El resultado? El pata, que fue su pareja, se dedicó al trago, al despilfarro y al puterío. Y la otra continuó como si no hubiera pasado nada, escapando a su responsabilidad, creyendo encontrar en el disfrute o en otras personas, las razones para justificarse, sin aceptar la culpa de haber jugado con la vida de dos hombres.

Mi amigo estuvo bajoneado durante mucho tiempo. Pero, poco a poco, fue superando la decepción. Había perdido a una y la otra lo dejó sin más explicación que un miedo infantil. Se sintió como una basura. Lo único que lo ayudó a superar todo fue la canción de Loquillo y Los Trogloditas que motivó este post. Abrigando una esperanza de vengarse, esperaba su oportunidad. Incluso, el pata que había sido pareja de la amiga, se contactó con él: "Esa mujer, primero me cagó a mi y ahora te cagó a ti, ¿por qué no la cagamos ahora a ella? Pero, después de mucho reflexionar, pensó en no amargarse más la vida. Antes que matarla a punta de navaja besándola una vez más, como dice la canción, optó por desaparecerla de su vida, como si nunca hubiera existido, como si nunca hubieran tenido nada, ni los buenos momentos. Porque sabía muy bien, como todo hombre que se precie de serlo, que un golpe o una agresión física a una mujer, no es de varones; además, que no duelen tanto como la indiferencia o el olvido ¿Esto también es violencia de género?

domingo, 1 de junio de 2008

¡¡¡NO VAYAN!!!

Con motivo del ciclo "La Nueva Narrativa Peruana" organizado por la Escuela de Lingüística y Literatura de la Universidad Federico Villareal. Posteriormente se presentarán Alexis Iparraguirre, Leonardo Aguirre, Marco García Falcón, Eduardo Reyme, entre otros.

Estarán a la venta los últimos ejemplares de Generación cochebomba a precio de piratero S/. 15.00

miércoles, 28 de mayo de 2008

Y NO PODRAN MATARLO...

Alejandro Romualdo ha muerto, y buscando una foto para hacerle un homenaje en este blog, encontré este texto en el diario chileno La oPiñón. Lo posteo porque es una muestra de su universalidad e inmortalidad. (Martín Roldán Ruiz)
Alejandro Romualdo: Un gran poeta del Perú


Cuando uno anda en parte de la tierra de los incas, en especial en aquel sector costero que va entre el extremo sur del Perú y su capital, uno dimensiona lo bella que es esa tierra. Y cuánto fruto ha dado al mundo; en especial su gran poesía.

En las noches estrelladas del desierto peruano hay una similitud enorme con el desierto nuestro, el de Atacama: pareciera que el universo entero quisiera precipitarse sobre la tierra. Pero no: las estrellas y los astros numerosos están allí. Iluminados, quietos, unos; lanzando destellos de luz, otros; y moviéndose de un lugar a otro, algunos; luego están los pocos que parecen caer. Es una fiesta la noche desértica de Perú. Es un jolgorio la noche desértica de Chile.
Perú es la patria de un enorme poeta: Alejandro Romualdo.
Perú es un país de grandes hombres y también de pequeños (los tiranos y los corruptos). Perú es la patria de José Carlos Mariátegui y de Manuel González Prada, dos altos baluartes del pensamiento social. El primero, marxista, fundador del Partido Comunista del Perú. El segundo: anarquista. El tercer gran pensador peruano es Víctor Raúl Haya de la Torre, el fundador del APRA. Éste último era socialdemócrata. Pero me interesa aquí hablar del poeta que nombré, me interesa hablar de Alejandro Romualdo.

Pero antes reseñaré los nombres de otros grandes bardos del país vecino-hermano: César Vallejo es la mayor altura de la poesía peruana. El maestro, el hombre bueno que se fue a París a dejar sus huesos. Sólo París tiene su cuerpo, pero su poética es universal. A Vallejo le siguen otros dos enormes baluartes: José Santos Chocano y José María Eguren. El primero fue asesinado en la capital de Chile: a su vez él había asesinado en su patria al joven escritor Elmore, aliado de José Vasconcelos, en la lucha contra las dictaduras latinoamericanas de las primeras décadas del siglo pasado. Chocano, luego de haber estado al lado de los revolucionarios mexicanos, se puso –junto al poeta argentino Lugones- de parte de “los gobiernos fuertes”.

Otros grandes poetas ha tenido la patria libertada por José de San Martín (con el apoyo de O’Higgins), Hipólito Unanue y Mariano Melgar (poeta también).

Generalmente todos los grandes vates del Perú pertenecen al siglo veinte, como los antes nombrados (exceptuando a Melgar) y esa línea de la gran poesía peruana llega hasta ahora donde destacan Carlos Germán Belli y Antonio Cisneros. En los años sesenta dos jóvenes poetas, dos grandes promesas de la lírica, dejaron su vida en los hermosos campos de la utopía libertaria: Javier Heraud y Edgardo Tello.

Alejandro Romualdo está, junto a Leoncio Bueno y Juan Gonzalo Rose, entre los poetas mayores del Perú, cuya lista es enorme.

Yo conocí la poesía de Romualdo tardíamente y confieso que no sé mucho de su vida. Pero su poética es evidentemente reflejo de la entidad social-dolorosa de su pueblo, y siendo Perú, muy parecido, en ese aspecto a la gran mayoría de los países de habla hispana, es obvio que su decir, su cantar, sea válido para los hombres de cualquier lugar del mundo.

Sé que nació en Trujillo en 1926. Y me he enterado que aún vive. Para suerte de la poesía. Poeta comprometido hasta la médula, poeta de sabiduría social, poeta no planfletario, poeta que marca un singular sello a su cantar. Su poesía es un deleite que, incluso, toca al ser humano no comprometido como él. Romualdo ha publicado libros como: “La torre de los alucinados”, 1945; “Mar de fondo”, 1952; “Cuarto mundo”, 1972, y muchos otros.

Tiene un poema extraordinario, una verdadera pequeña joya preciosa. Es un poema social en que, como en muchos de ese tipo, no deja de lado el factor amor. Se llama: “Si me quitaran totalmente todo”.

He aquí el poema:

“Si me quitaran totalmente todo
si, por ejemplo, me quitaran el saludo
de los pájaros, o los buenos días
del sol sobre la tierra,
me quedaría
aún
una palabra. Aún me quedaría una palabra
donde apoyar la voz

Si me quitaran las palabras
o la lengua
hablaría con el corazón
en la mano,
o con las manos en el corazón.

Si me quitaran una pierna
bailaría en un pie.
Si me quitaran un ojo
lloraría en un ojo.

Si me quitaran un brazo
me quedaría el otro,
para saludar a mis hermanos,
para sembrar los surcos de la tierra,
para escribir todas las playas
del mundo, con tu nombre,
amor mío”.

Alguien, aquí, en Chile, escribió algo muy, pero muy parecido, a este gran poema. ¿Hecho casual o copia? Es un autor surgido entre fines de los años setenta o comienzos de los ochenta.

Ante la enorme belleza de “Si me quitaran totalmente todo”, uno siente que la poesía de este gran poeta del Perú es válida en la tierra de los incas, en la tierra de los mapuches, en la de los aztecas, en la de los mayas, en las de los guaraníes y en la de todos aquellos que aman la palabra poética e incluso en aquellos que no muy cerca están de ella.

Escrito por José Martínez Fernández

miércoles, 21 de mayo de 2008

POR UN AMOR TAN ANARQUISTA


La historia de un hombre está escrita por las mujeres a las que amó (Loquillo, cantante de LosTrogloditas)


¿Qué es para ti la anarquía? Me preguntó, con esa sonrisa amplia de sus labios de chocolate. La respuesta la sabía desde hacía mucho tiempo, cuando nuestras vidas aún no se habían cruzado: Es la manera más responsable de ejercer tu libertad (Steve Ignorant, dixit, cantante de Crass). Después de pensar unos segundos y darme un beso, con el cariño inmenso de siempre, dijo: Qué buena respuesta. Abrió su bolso y me entregó un libro, Amor y anarquía de Martín Caparrós.

Ayer miraba con nostalgia ese libro, y después de leer la dedicatoria, una caligrafía rara, escrita con esa mano de dedos largos y uñas ausentes, pensé en que sin ser igual a la tragedia de Soledad Rosas y Edoardo Massari (La Sole y Baleno, acusados de terrorismo en Italia, no soportaron el peso de la injusticia y se suicidaron) lo que vivimos, ella y yo, fue un amor basado en el principio fundamental de la anarquía, el respeto por la libertad del otro.

La conocí en una fiesta a la que no quería ir. Mucho de ella me atrajo: Esa piel, que no era ni blanca ni cobriza, sino color canela, como el color de su cabello largo, casi zambo, casi lacio. O esa largura flaca como canción de Calamaro, como de Jarabe de palo. No sé. Pero, de lo que sí estoy seguro, lo que me enamoró desde un primer momento, fue esa forma de ser tan tierna, sincera, sencilla, tan no sé, que iba acompañada de una mirada de niña con sueño. Esta es, esta es, me decía, mientras hablábamos sobre Velvet Underground. A ella le gustaba con Nico, a mí no.

La vi por primera vez un 20 de julio, y se fue exactamente un 20 de julio de un año después. El mundo había dado una vuelta entera, y mi vida también. Cansado de no querer a nadie más que a mí, de ir de lado en lado, sin desear un recuerdo para el futuro, encontré en ella, lo bonito de dar todo por alguien, sin esperar nada a cambio. En medio de la violencia que rodeaba mis días, supo ser la calma, la ternura que le faltaba a las tardes y a las noches. Como esa vez, en que The Doors, marcó el ritmo de nuestros besos y caricias. A veces pienso qué hubiera pasado si no iba esa noche. La insistencia y el consejo de un amigo, me animaron (Anda a esa fiesta, quizá algo bueno encuentres).Y no me equivocó en afirmar que ha sido lo más de putamadre que me ha pasado.

Nos encontrábamos en un malecón, que sin saberlo llegó a ser nuestro; malecón que fue, además, testigo de muchos besos atrevidos. La esperaba, también, en una esquina de tantas y a pesar del ruido y la gente, podía distinguirla, cuando bajaba de la combi, con esa sonrisa de dibujito animado, de pequeña Lulu hecha mujer. Un beso y Lima pasaba de ser un purgatorio a ser un paraíso de asfalto.

Algo tenía en su ser, que mis actos siempre fueron más pensando en ella, que en mí persona. Cuando caminábamos, cuando nos besábamos, cuando hablábamos, cuando nos amábamos. Nunca hubo imposiciones, siempre llegábamos a un consenso tácito, natural, espontáneo. Nunca hubo acuerdo, en ese sentido. Lo sentíamos de esa forma y, simplemente, lo poníamos en práctica. ¡Y vaya que disfrutamos cada momento juntos!

Por algunos reproches pasados, ajenos a los dos, ella me preguntaba si le jodía alguna actitud suya, una concretamente. Yo, recién me daba cuenta que ni lo había pensado, porque, simplemente, no tenía por qué joderme, la aceptaba con todo. Y no solamente era yo, el de los detalles. Ella también se portó muy bien. A veces me quedaba mirando, con esa mirada especial de cuando hay cariño y me decía: “Es tan bonito todo esto, que no puedo creer que sea cierto”.

Éramos recíprocos, sin sentirnos comprometidos u obligados, la sonrisa de uno era la sonrisa del otro. Y lo qué es más, la libertad de uno era la libertad del otro. Cuando necesitábamos nuestros espacios, cada uno seguía su camino, sabiendo que el no estar cerca, el no estar presentes, no rompía ese lazo de respeto mutuo y fidelidad, que no era una obligación, sino una afirmación de ese compromiso que habíamos elegido libremente.

Por eso, cuando las circunstancias la alejaron de mí, cuando vio la necesidad de buscar su destino en otros lugares, junto a otra gente, haciendo lo que le gustaba hacer en la vida, o pasando la vida entera como estudiante en el día de la primavera, fui el primero en decirle que partiera. “No sé si estoy haciendo bien”, me dijo. “Haces bien”, le respondí. Si iba a ser feliz, yo deseaba que lo fuera, así no sea a mi lado.

Ahora pienso en ella, porque desde que se fue, todo fue distinto, y hay momentos en que la libertad llega a hartar y la soledad se cuela como garúa fría por entre la ropa. Las decepciones y el vacío hacen que uno añore el paraíso perdido. Por eso los recuerdos afloran, cuando me encuentro con la esquina de las esperas, con el malecón de los besos atrevidos, con los escondites secretos, que solamente ambos conocemos. Con la playa del norte que visitamos en invierno, donde bailamos nuestro único baile, Please Please Please Let Me Get What I Want, de The Smiths . Una canción que reflejaba mi momento con ella. Siento aún su ternura, su sensibilidad para con los niños, para con los animales (Sobretodo con los perros a quienes llamaba amiguitos) y para con el Perú, que la llevaron a trabajar gratis, haciendo labor social, en Puno. Me río cuando recuerdo su humor tan especial, y aún siento admiración por su gran talento para la fotografía, su gran pasión.

Pensaran que escribo de la chica perfecta… No era perfecta. Tenía sus arranques, sus bajones y sus múltiples manías… pero yo la quería así… ¿La quería? No, aún la quiero, aún está presente ese latido acelerado, ese deseo por tocarla, por besarla, por verla otra vez, por decirle las cosas que le decía. Sé que está lejos, sé que otras sonrisas la hacen reír, que otras calles la ven caminar, que otras miradas la hacen sonrojar, que otras voces la hacen hablar, que otras pieles la hacen acariciar.

No sé, pero creo que muy pocas veces se lo dije, pero aún la amo. Es que no necesitaba decírcelo, porque para muchos es fácil decirlo, la cosa es demostrarlo; y yo, creo, se lo demostré cada día que compartimos. Estaba dispuesto a todo eso y más. Mientras duró, y ahora también que aún espero, como dice la canción: De volver a empezar, mejor que antes, quiero darte cada uno de mis instantes.

Quizá, como la casualidad que nos unió, algún día la casualidad nos vuelva a encontrar. Por lo pronto la recuerdo, como hoy día, el mismo día de hace un año cuando me regaló este libro y escribió en una de sus páginas: Por un amor tan anarquista.


A Rocío Farfán.

viernes, 9 de mayo de 2008

LAS CALLES SON NUESTRAS

El viernes 21 de marzo, viernes santo para ser más exactos, los Poetas del Asfalto, me invitaron para presentar un video, en el Centro Cultural El Averno, realizado por Chobi, Richi Lakra y Christian Portocarrero. Un homenaje a Eutanasia y a Edgard Barraza, más conocido como Kilowatt. Pues bien, acá les dejo lo que leí ese día, y el video en dos partes. Espero sean de su agrado.
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Cuando uno regresa a los años subtes, vuelven con ellos, los espacios por donde gastamos las suelas de los chankabuques. Veredas, fachadas, pistas y calles largas. Sórdidas, grises, manchadas por el vomito de algún borracho o repletas de la basura que no recogían los municipales, en eterna huelga por aumentos y beneficios.

Lima, la ciudad enferma como la bautizó Rafael Inocente, era el reflejo de un país enfermo de tuberculosis, de corrupción y guerra interna. Donde todos éramos culpables, con la sensación de que las calles que transitábamos, se movían al ritmo de la canción de Eskorbuto: ¡Nadie es inocente todos terroristas!

Ambulantes regados por todos lados, en un interminable mercado. Buses-chatarra, que se movían gracias al milagro de algún genio de la mecánica. Batidas y levas que te hacían sentir que en cualquier momento, estarías de verde combatiendo contra las huestes de Gonzalo. Todo eso y más sazonaban nuestros días.

Recuerdo al Chobi, gestor de este video, decir: Las calles son nuestras, en uno de esos eternos lateos por el centro. Esos lateos sin rumbo, que eran un remedo de lo que sentíamos dentro de nuestros corazones adolescentes, corazones que hervían de vitalidad a pesar del presente incierto de esos años. Acompañados solamente por un trago, la calle era lugar de nuestros inviernos, que nunca pasaran al olvido.

Como esa noche de 1986 cuando por primera vez pisé las escaleras de la Universidad Villareal, en la avenida La Colmena. A la salida del colegio, acompañé a mi amigo el chino Yzuski, al puesto de La nave de los prófugos, a comprar unas maquetas o fanzines. Ese día se nos acercó un muchacho de casi dos metros para entregarnos volantes del festival Rockacho. Ese poste con casaca negra, era nada menos que César N, cantante de Éxodo. Tiempo después nos haríamos buenos amigos y yo me haría un asiduo concurrente de esas escaleras, para comprar discos de segunda o maquetas de grupos subtes y punks, o simplemente para gastar las horas muertas.

Todos esos puntos que muestra el video son parte ya de un espacio de nuestras vidas, donde encontramos una sonrisa amiga, una angustia pasajera, un miedo falaz. Como el Hueko de Santa Beatriz, lugar de emociones innumerables y de anécdotas increíbles. Allí brindamos con trago anti-todo, bailamos pogo (curiosamente salgo en medio del pogo, con veinte años menos) sudamos desesperanzas y padecimos batidas que terminaron muchas veces en comisaría. Como el chino Yzuski, quien llegó hasta la DIRCOTE por un malentendido.

Los conciertos en el jirón Moquegua, donde por primera vez tocaron juntos grupos subtes y metaleros. A las finales los estilos musicales eran distintos, pero la esencia era la misma. O los conciertos en Malambito, donde debutó mi banda Dictadura de Conciencia. La plaza Francia, donde muchos amaneceres de alcohol fueron testigos de conversaciones mudas y risas sordas, que hoy por hoy buscaran un lugar entre las bancas y los jardines que aún quedan de esos años.

Y, más allá, la desaparecida peña Huascarán, la de los conciertos como el Lima se Muere, de 1989, donde el pogo hacía temer a los clientes del restaurante del primer piso, que el techo se vendría abajo. Esos pogos inolvidables junto a mi hermano el Memo Escoria, Miguelón, Aníbal Malhecho, Paco Zarate, Fredy Nada, Chikidrácula, el doctor Fosforo, el chato Víctor nombres que aún se dejan ver seguido.

Y si los lugares nos remiten a situaciones, nos remiten también a los amigos que ya no vemos o que se perdieron entre esas sucias calles, para bien o para mal. Barrios Altos, la Plaza Italia, lugares comunes que recorrí con mi causita el Chancho viejo, o con el Panza Loca. Barrio de los Bandera Negra, del negro Brunce, del Loquillo, de Huevo, de Cucho, de Chobi, del chino Laberinto, del Tombo Loco. De tantos otros que andarán por allí, por alguna calle sombría, de seguro cantando algún tema de Eutanasia.

Por ultimo, junto a las calles protagonistas de este video, está el espíritu incansable que las recorrió y que sólo la muerte pudo detener. Está aquel joven rocanrolero que siempre tenía una sonrisa y un trago en la mano. Está la presencia de Edgard Barraza, el viejo Kilowatt, presente como canción, como guitarra, bajo y batería, marcando el ritmo de la calle, de las veredas que nos dieron vida y un camino para avanzar. Esa vida que ya no tiene como nosotros, pero que se ha convertido en testimonio, como el video que presentamos hoy.
Para Kilowaatt y todos los que ya no están presentes, acá un homenaje a esas calles y lugares que ustedes le pusieron música y sentimiento, le dieron historia y vida.
Para ver el video Homenaje a Eutanasia y Kilowatt clikea acá:

jueves, 8 de mayo de 2008

EL ROCK SUBTERRÁNEO ATACA LIMA

¿Cuáles son los mecanismos que hacen de un acontecimiento, un momento crucial en tu vida? ¿Por qué a partir de allí, tu existencia toma un sentido distinto a lo que hasta ese momento pensabas sería tu sino? Como si de antemano todo estuviera escrito precisamente para ti, como si todo estuviera concatenado en un andamiaje invisible.

La mirada de una chica, el encuentro con un amigo o una palabra de desprecio. O, quizás, una canción, un libro inolvidable, un partido de fútbol... o un concierto de Rock. Todos tenemos un algo o momento que nos cambió la vida, que nos hizo desviarnos del camino, para bien o para mal.

Con los años recordamos, ese momento o episodio y vemos que a partir de ahí, somos lo que ahora somos.

El concierto fue un 18 de octubre de 1985. Se llamaba “El Rock Subterráneo ataca Lima”. Lo vieron en directo muy pocos ¿Quinientos, seiscientos, mil? No estuve presente; pero, lo que vino después, lo vieron miles en sus pantallas televisivas. Yo fui uno de ellos. Y así como yo, muchos voltearon, tal vez, por la esquina equivocada.

Qué carajo iba a pensar esa noche del ochenta y cinco, hace veintidos años, cuando esperaba nervioso el informe de Patsy Adolph, que yo sería parte de eso que se llamó Rock Subterráneo. Mis viejos algo burlones se reían de las destempladas guitarras, los lisurientos gritos y las machacantes baterías que propaló el canal 9, a todos los peruanos. Yo, en cambio, pensaba en que había encontrado lo que estaba buscando, y que llenaría mis vacíos durante los siguientes años: El espacio donde poner en práctica, mis anhelos de expresión adolescente.

Ver a Leuzemia, Guerrilla Urbana y sobre todo escuchar el eterno tema de Zcuela Crrada, La esquina es la misma, fue como un cachetadón que te decía: “Oye huevonazo, desahuevate de una vez, la vida está en las calles, en esas veredas de vomito y smog”. Y yo salí, a pesar de que la muerte roja y verde, empapaba con su neblina, esas mismas calles donde encontré una forma... un estilo de vivir.

Años después supe que el desperado muchacho que gritaba: “Esta sociedad es una mierda, una mieeerdaaaaa”, se llamaba Julio Montero y fue miembro de la banda Delirios Krónicos. O que el flaco que salía justificándose ante las cámaras, afirmando no ser de abajo, pero que estaba con los de abajo, era el quemado del Carlos Boui, bajista de Voz Propia. Muchas veces, entre cervezas o trago cortos, las bromas salían a flote sobre este episodio de la acelerada vida del Boui.

Entre las cosas que reforzaron mi curiosidad, fue ver, entre las desafinadas consignas de Pedro Cornejo de Guerrilla Urbana (En esa época se hacía llamar Pedro K), la escenografía. El grupo Bestiario, o Los Bestias, comandados por Pervert Rod (El ahora artista plástico Herbert Rodríguez) fueron los responsables. Este grupo de estudiantes de arquitectura de la Ricardo Palma, es toda una historia aparte, dentro del Rock Subterráneo. A ver si Oscarix, nos brinda pronto la historia de este importante grupo artístico.

Por primera vez vi un pogo, por primera vez vi gente que no se estaba quedando callada, por primera vez vi algo autentico, para mí. Y tan así, que hasta el mismo doctor Baltazar Caravedo, que seguro fue llamado para diagnosticar la paranoia de esos desadaptados, justificó ese mensaje de odio, esa expresión de destrucción, como una lavada de cara... ¡Qué lavada!... ¡Patada es la palabra!, en la hipocresía de una sociedad que se estaba yendo a la mierda. Una generación que no quería repetir los esquemas de las precedentes, como la suya, a la que tildó de conservadora e hipocrita. Como él mismo dice, en el fondo es un mensaje de amor, de apuesta por la vida.

¿Pero, qué carajo hago contándotelo?...Mira el video de abajo y saca tus propias conclusiones. Solamente ten cuidado, podría cambiarte la vida. Tal vez, dentro de poco, puedes estar volteando por la esquina equivocada. Tú decides.

Clikea aca: http://es.youtube.com/watch?v=SYWMtmp_Otg

domingo, 27 de abril de 2008

UN VIEJO LIBRERO

Antes de entrar a la primaria, estando aún en el Jardín de la infancia, me propuse demostrarle a mi vieja que ya sabía leer. Lo hice leyéndole una de esas tiras que sacaba el diario Última Hora, titulada Chabuca. Es el recuerdo más lejano que tengo de mi afición por la lectura, que se dio, creo yo, como algo natural.

Mi afición por los libros, en cambio, fue un proceso que se inició con esa famosa enciclopedia Temática en cuyos tomos sobre los dinosaurios, los planetas y sobre todo la Segunda Guerra Mundial, se despertó mi curiosidad y el placer de leer. Posteriormente llegaron los libros sobre ovnis, comics como Condorito, la revista de fútbol Ovación, cuentos de Terror, revistas rockeras como Averock y Esquina. Paralelamente llegaron libros de literatura peruana y universal.

Debo incluir, también, las cachondas revistas que leíamos a escondidas como La Cotorra Jodona y Cosquilla, que entre risa y risa nos empujaba a las ahora pudorosas revistas Zeta, donde aprendimos a reconocer el gusto muy peruano por lo voluptuoso. No puedo dejar de mencionar, también, a las SPH (Solo Para Hombres) o TKCH (obvio) que si tenían algo para leer, nos interesaba solamente en la medida que nos explicará las malabaristas poses sexuales que copaban sus páginas. Recuerdo que en el colegio las alquilaban con el marketero e infalible slogan de: “A cincuenta centavos te rompes el ojo”.

Pero muy aparte de todo esto, tengo un recuerdo muy cercano por una persona que influenció mucho en un tema que me apasiona y que forjó mi inclusión a los libros de historia.

La avenida Venezuela de Breña, en los años ochenta, era una calle copada por puestos donde vendían ropa y toda clase de chucherías. En las noches los faroles de kerosene iluminaban las calles de mi infancia, en una perpetua feria. Siempre hasta las ocho de la noche, hora en que los ambulantes se retiraban dejando unas veredas vacías y tristes, como una tarde de viernes santo. En medio de esos puestos un señor vendía libros y enciclopedias de todo tipo y temas.

Resaltaba con su pequeño puesto, en medio de casacas y pantalones, no solamente por vender libros, sino también por su aspecto sobrio y elegante, de personaje de novela existencialista. Siempre de terno oscuro, con chalequito, camisa blanca y corbata bien anudada. Recuerdo sus zapatones, de modelo antiguo, muy viejos, pero siempre bien lustrados y brillantes. Invierno o verano, su indumentaria era la misma.

Si alguien se acercaba a indagar por algún libro, le exponía el contenido con bastante autoridad. Y más si se traba de la Segunda Guerra Mundial. Ayudado por unas cartulinas, donde él mismo dibujaba a los personajes o los hechos históricos, daba cuenta de los temas que encontrarías en tal o cual libro. El ascenso al poder de Hitler, el problema de los Sudetes checoslovacos, el Anschluss con Austria, el ataque a Polonia, Dunkerke, la caída de París, el plan Barba roja contra la URSS, el exterminio judío, La batalla de Inglaterra, Stalingrado, la toma de Sebastopol, Pearl Harbour, El Día D, la caída de Berlín, las bombas sobre Hiroshima y Nakasaki. Tantos que ya no me acuerdo.

Las cartulinas dibujadas al carboncillo, te mostraban parte de esa historia que me apasiona hasta ahora: Hitler con Chamberlain firmando el pacto que entregaba los Sudetes a Alemania, el Acorazado Hindemburg rodeado y hundido por buques ingleses, el perfil de la fabrica Krasny Octiabr (Octubre rojo) de Stalingrado reducida a fierros retorcidos donde resistieron los rusos, los cadáveres de soldados americanos en las playas de Normandía, un soldado soviético izando la bandera roja sobre el Parlamento de Berlín. Aún recuerdo esos dibujos y me imaginó la pasión con que ese librero las elaboró.

Más aún, esa voz tan tranquila que en pocas palabras te transportaba a los hechos que te narraba, como si estuvieras dentro de un tanque T-34, como si fueras un francotirador SS, como si fueras el soldado de la división Gross Deutschhland marchando por París, o como el soviético que ha tomado por enésima vez la cumbre del Mamayev, o el judío próximo a entrar a las cámaras de gas. Yo volaba en mi imaginación, tanto así que lo creí siempre un sobreviviente de campo de concentración. Su talante esmirriado, su cabello corto y lacio, siempre peinado con raya al costado, lo hacían similar al judío que había dibujado en una de sus cartulinas, cuando trataba el capitulo de la Solución final. Quizá era él, siempre me lo pregunte.

De los libros que casi obligué a mi viejo a comprar, obtuve la base que cimentó mi pasión por ese acontecimiento y por la historia en general. Con los años mis inquietudes e intereses fueron ampliándose y pude ver unas cuantas veces más a ese librero, exponiendo sus cartulinas a nuevos y posibles apasionados por la SGM. También, caminando por las calles de Breña, siempre con su terno oscuro, un maletín en la mano, la cabeza gacha como cargando una culpa, y su andar casi chaplinesco. Siempre con los zapatones viejos pero bien lustrados, marca impecable de su distinción. Con el tiempo desapareció con su puesto de la avenida Venezuela... Hasta hace unos días que lo volví a ver.

Habrán pasado quince, veinte años, no lo sé. Lo vi en la esquina de la avenida Venezuela con Fauccet. Como ya no vivo en Breña me dirigía al paradero para tomar la combi que me llevara a mi nuevo barrio. Entonces fue que apareció como un fantasma de los años de mi infancia. La primera impresión fue verlo igual a mis recuerdos: El terno era marrón, la camisa blanca, la corbata bien anudada, el mismo corte de cabello y la misma raya al costado. También llevaba el mismo maletín. Conforme iba acercándome a él, no podía salir de mi asombro, pero ya más cerca pude comprobar que el terno estaba gastado, no llevaba el chalequito, la camisa estaba algo raída en el cuello, y la corbata estaba descolorida. Muchas canas marcaban la raya del peinado. Andaba como buscando algo que había perdido entre la gente, mirando a cada uno que pasaba por su lado.

Al verme, y cuando yo intentaba un saludo, me paralizó con una petición: “Jovencito no tendrá un sol para que me regale, he perdido el único que tenía y tengo que irme hasta la avenida Perú”. Sin salir del asombro, metí la mano al bolsillo y saqué algunas monedas. Se las puse en la mano extendida, él tomó una de un sol y me devolvió las otras mientras me decía: “Muchas gracias, que Dios lo bendiga”. Se dio media vuelta y se fue por la avenida Venezuela, en dirección a Breña.
Antes que se perdiera entre las sombras, pude notar que sus zapatos eran los mismos, pero no estaban lustrados como antes, estaban llenos de tierra, de tanto caminar hacia ninguna parte.

Foto: David G. kelly

viernes, 11 de abril de 2008

HOMENAJE A BUKOWSKI

Hoy se presenta en la Librería Antigona de Zaragoza España, el libro homenaje al viejo indecente titulada Hank Over/ Resaca. Los responsables son los escritores Patxi Irurzun y Vicente Muñoz Álvarez.

Hank over / Resaca. Un homenaje a Charles Bukowski, es un libro en el que se reúnen relatos y poemas de 37 de los autores más en forma de la literatura española actual: desde miembros de la llamada Generación Nocilla, el fenómeno literario del momento, como Agustín Fernández Mallo, a rockeros como Kutxi Romero, del grupo Marea, pasando por representantes de las diferentes gamas del realismo (Vicente Muñoz, Manuel Vilas, Patxi Irurzun) o poetas de la llamada poesía de No ficción, como David González o Eva Vaz, y diferentes y polémicos francotiradores (Hernán Migoya, Miquel Silvestre...) Este libro, editado por el veterano Constantino Bértolo en Caballo de Troya, sello del Grupo Mondadori, y con portada del dibujante Miguel Ángel Martín, toda una institución del comic en España e Italia, es un homenaje a un autor como Bukowski que ha influido en toda una generación de autores, y del que estos dan su visión, de un modo nada reverencial. Y es sobre todo el mejor escaparate de lo que se está cociendo actualmente en los fogones de la literatura española, y de donde saldrán algunos de los autores que darán, que ya están dando que hablar en los próximos años.

El libro, antes de ser publicado ya ha despertado interés, ha sido reseñado en suplementos culturales como Babelia (El País)o Calle 20 (20 minutos, el diario gratuito de mayor tirada en España). Además, su blog http://hankover.blogspot.com, recibe miles de visitas, y de colaboraciones de otros autores que han quedado fuera de la antología.

Será editado y distribuido en España y en algunas librerías de países como Perú, Argentina, México o Colombia.

Es todo un acontecimiento, tanto para los seguidores de Bukowski, como para una generación de escritores emergentes, que han encontrado en la antología la excusa perfecta para reivindicar sus obras.


Resaca/Hank Over. Un homenaje a Charles Bukowski. Selección y prólogos: Patxi Irurzun & Vicente Muñoz Álvarez. Caballo de Troya, 2008. Pronto en todas las librerías de Lima.

martes, 8 de abril de 2008

ESKORBUTO: HISTORIA TRISTE

Hace uno años me lo trajo un amigo desde el otro lado del Atlantico, en dos días lo acabé. Era el libro Historia triste de Diego Cerdán, la biografía de la banda más honesta que ha pisado la tierra: Eskorbuto. Para los que escuchamos rock subte, fue el grupo que nos cambió la vida. Por muchos años ignoramos muchas cosas de ellos. Desde 1986 en que escuché por primera vez el Lp Eskizofrenia hasta el 2004 en que leí este libro, recién me enteré de ciertos aspectos de su acelerada y más macabra de sus vidas. Pude comprobar que no me equivoqué cuando lo hice el grupo de mi adolescencia, y que sus canciones son himnos para mí y para muchos de mi generación. Rescato una reseña hecha por mi causita Patxi Irurzun de su blog: http://hankover.blogspot.com/

(la foto es de Juantxo Rodríguez, asesinado en Panamá por el ejército de los Estados Unidos)

Algún día, si todavía queda algo de honradez, alguien rodará una película que cuente aquella historia triste pero rabiosa que fue Eskorbuto. Una historia a pecho descubierto, en la que se transparente un corazón con dos caras, por una lado sus venas remendadas a picotazos mortales, por otra ese mismo corazón musculado en la rebeldía, la sinceridad brutal, y el valor algo suicida de aquellos que prefirieron morir a vivir cobardemente.

Alguien rodará esa película si todavía queda algo de honradez y también de memoria, esa memoria que se pierde entre las páginas de los libros de historia y que sin embargo es la verdadera Historia, la que vivieron los hombres y mujeres anónimos, la de los bares, las fábricas, los bloques de viviendas... La de, en este caso, las calles, las casas ocupadas, las furgonetas de la policía y los siniestros calabozos -algunas cosas nunca cambian-... La historia de una generación perdida, desaparecida, borrada de esa Historia con mayúsculas durante los salvajes y felices años ochenta por aquel holocausto con minúsculas que fue la heroína y el bicho, el SIDA, y también una vida que se quedaba pequeña, aburrida, fea y abocaba por ello inevitablemente a la muerte. Una generación que merece justicia histórica y que, aunque descreída, escéptica, recelosa de etiquetas, idolatrías y cualquier otra palabra que atentara contra la libertad individual, que la diluyera entre una multitud aborregada(las multitudes son un estorbo), tuvo también sus mártires, como Iosu y Jualma, los dos miembros de Eskorbuto muertos en aquel combate contra la rutina y contra aquella emergente democracia de mentirijillas en la que seguía habiendo mucha policía y poca diversión. Una película en tonos grises, oscurecidos por el humo de fábricas que cerraban de un día para otro en la margen izquierda del Nervión, y por la que deambulen de las filas del INEM a los primeros gaztetxes , de las comisarías a las bajeras, jóvenes con pelos largos y caras enfermas que se cagaban en dios, en la patria -daba igual como se llamara- y en un rey por cuya calavera estaban dispuestos a cortarse los testículos.

Entretanto, mientras llega la película, Eskorbuto, al menos ya tiene un libro, una biografía que recoge en buena parte lo que fue la Historia Triste de aquella banda que se hacía llamar la más honrada del mundo. Historia Triste, además de un testimonio histórico de la vida salvaje en los años 80, es una biblia atea para los eskorbutines, los fieles seguidores del grupo, aquellos que en aquella época se convertían en escudos humanos para los hostias que le llovían al mismo desde todos los lados ("En España nos llaman terroristas; en Euskadi nazis", solían decir, pues además de sus enemigos naturales -los militares, los partidos...- se enfrentaron también con lo que ellos consideraban un montaje comercial y político, el Rock Radikal Vasco, arremetieron contra las Gestoras Pro-Amnistía al sentirse desprotegidos tras una detención en Madrid, pasaje del que se da cuenta repetidamente en el libro...), y que pasados los años ven -estos eskorbutines- como muchos de los que en vida odiaban a Iosu y Jualma citan ahora sus frases, aquellas frases que eran puras sentencias.

"Historia triste" reúne una completa biografía del grupo (incluidos algunos memorias del propio Iosu Expósito), todas sus letras, recuerdos de personas que estuvieron próximas a ellos -Fermín Muguruza, Roberto Mosso...-, fotos inéditas, artículos periodísticos... Curiosamente parece que hablar de Eskorbuto forzaba a escribir muy bien (Pablo Cabeza, Josu Arteaga, Oscar Beorlegi), con una profundidad inusitada. Tal vez porque Eskorbuto no era sino una versión encuerada a ritmo punk-rock de la filosofía, las dudas que a lo largo de los siglos han asolado al ser humano: dios, la enfermedad, el sueño, la muerte...

Libro: Ediciones Marcianas, Madrid 2001. apdo 156.228 28080 Madrid diegocerdan@terra.es
Patxi Irurzun