martes, 24 de junio de 2008

CAÍN Y ABEL

Contra lo comunmente creido, en lo subte no podía faltar el humor. Bandas como Profetas del Carajo, María T–Ta y la Concha Acústica, Éxodo, Héroe Inocente entre otras, hicieron del cuestionamiento a través de la burla, el sarcasmo y la ironía su arma más letal. No todo era depresión, angustia y No – futuro, había tiempo para sonreír. Como mencioné en una entrevista acerca de mi libro: Hubieron momentos felices en las situaciones más extremas.

Dentro de lo que estuvo alrededor del movimiento subte, sin pertenecerlo propiamente dicho, fueron las historias de Caín y Abel, aparecidas en el suplemento No de la revista . Dos mellizos cuyos padres, Adán Fernández y Eva Gonzáles, criaron de manera distinta. Al serle extirpado un seno, doña Eva optó en dar de lactar solamente a Abel, por haber sido el más rosadito al nacer y no todo hinchado y sanguinolento como lo fue Caín. Esto marcaría una diferencia total de ver la vida en ambos personajes.

Vecinos de una quinta, en el clasemediero barrio de Santa Beatriz (donde quedaba el Hueko) y alumnos del bartolo (CN. Bartolomé Herrera) ambos narraban sus aventuras de adolescentes desde sus distintos puntos de vista. Abel, estudiante de piano –con el profesor Beltroy un viejo gay de quien estaba enamorado– delicado, amanerado, arribista, católico, racista, soplón y autor esporádico de poemas dedicados a su santa madre, donde despotricaba solapadamente de su padre, a quien llamaba: ese hombre.

Caín en cambio se vacilaba de lo lindo haciendo perrada y media en su barrio, y unicamente por joder a su mellizo y al sistema alienado, sin importarle nada, solamente su banda subterranea. La frase clásica con la que terminaba sus historias era: Yo sólo me vacilo como bajista de Flatulencia, el resto es el resto. Sucio, con los pelos parados, chankabuqueszapatos de cholo según Abel– jeanes gastados, pendejo y consumidor diario de chatas de ron y latas de atún –Yo no como igual que los burgueses– aprovechaba cada anécdota de su vida para componer los temas de Flatulencia, donde en medio de mierdas, puteadas y conchasumadreadas, daba su particular visión de las cosas.

Los compinches: Su perro color caca llamado Asco –Abel lo llamaba Pupé–, su loro hablador Eskoria, el gordo Gonzalo tambor, caca verde, cochinada Tasayco, menstruación Aguirre, mojón Gonzáles, chancro Jiménez, sífilis Paredes y la Pocha caracha, su pareja, compañera, enamorada, novia…en palabras de Caín: Lo mío con la Pocha caracha no es amor... ¡Es un complot contra el sistema!

Historias que nos hicieron pasar buenos ratos en aquellas tardes de hueveo y que hasta ahora nos hacen reír.

Responsable de estos personajes es Rafo León, el mismo que ahora recorre el país para mostrarlo a través de su programa Tiempo de Viaje en canal siete. Esperemos que algún día se anime a juntar estas historias y las publique, ya que es necesario reirnos de este jodido sistema alienado, como diría Caín… en vez de estar soportando esos libros tipo Generación cochebomba, ¿no creen?

Por lo pronto el excelente blog Cainsubte.blogspot.com, se ha tomado el trabajo de buscar y skanear algunas de las historias de Caín y Abel. Pueden leerlas en este enlace: http://cainsubte.blogspot.com/search/label/Ca%C3%ADn%20y%20Abel%20-%201987


2 comentarios:

Supayniyux dijo...

He leído todas las historias de Caín y Abel colgadas en el blog. Todavía me parece increible que sean de autoría de Rafo León, pero son un chiste. Efectivamente Caín es el representativo de esa movida, el héroe subte.

Hernan dijo...

Dicen que Rafo León tenía un hijo o un pariente metido en el movimiento subte. De allí la certeza y el conocimiento al momento de confeccionar los personajes e hilvanar las historias. Cierto no no cierto, los personajes son inolvidables y además jocosos para todos los que de una u otra forma estuvimos en el movimiento subterráneo ochentero.

Un abrazo, Martín,

Rafael Inocente