miércoles, 15 de octubre de 2008

LOS GUERREROS AMOS DE LA NOCHE


Hace unos meses fui Invitado por Richi Lakra para hablar en El Averno sobre esta pelicula. Por problemas técnicos, no se pudo dar lectura a mi comentario. Así que para que no se pierda por allí, lo brindo a ustedes, espero sea de su agrado.

Una noche de la primera mitad de los ochenta, vi esta película junto a la mancha de mi barrio ¿Qué año habrá sido? ¿85, 86? No recuerdo bien. Fue en el cine Paty del jirón Varela en Breña. –Muchos años antes se había llamado Danubio y pocos años después se convertiría en un cine porno–. Dentro de la sala se habían concentrado las manchas de los diferentes barrios de esa Breña ochentera: Los de Yavarí, los del ovalo, los de Jorge Chavez, los de la Barriada, y nosotros los de la cuadra cuatro de Huaraz, entre otros. Al final de la proyección, salimos del cine mirándonos de refilón. Cualquier provocación pudo desencadenar en una gresca. Felizmente no pasó nada.

Pero, a pesar de que mi barrio estaba a pocas cuadras, la sensación de avanzar por territorio hostil, como los protagonistas de la película, nos hacía avanzar con cuidado en cada esquina, y pasar con desconfianza ante alguna collera esquinera.

Estrenada en 1979 y dirigida por Walter Hill, The Warriors –En castellano se tituló Los guerreros amos de la noche– está basada en la novela del mismo nombre de Sol Yurik, la que a su vez se basa en un hecho de la antigüedad, la llamada Retirada de los diez mil. Escrita por Jenofonte, esta historia del año 401 ac, narra la retirada a través de territorio enemigo, de los mercenarios griegos, entre ellos el mismo Jenofonte, tras la debacle del ejército que Ciro el joven, había reunido contra su hermano, el rey de Persia Astajerjes II.

A partir de este hecho, la novela y luego el guión cinematográfico, nos presenta a un grupo de pandilleros de Coney Island denominados The Warriors.

Convocados por Cirus el jefe de los Riff, la pandilla más fuerte de Nueva York, acuden hasta el Bronx, en medio de una tregua, junto a todas las pandillas de dicha ciudad. El objetivo es unir a todos en una gran organización para controlar las calles. Pero, Cirus es asesinado en medio de la arenga.

Fox, uno de los warrior, vio al asesino; pero, éste, anticipándose a todos, los culpa de ser los responsables. Viéndose perdidos escapan y buscan llegar hasta su territorio en Coney Island. Para llegar tienen que atravesar toda la ciudad hasta el otro extremo de Nueva York. Pero, los Riff informan a través de una Dj de radio que la tregua se ha acabado y que la cabeza de los Warriors tiene precio.

Al igual que Jenofonte y los diez mil de la epopeya griega, Los guerreros tienen que atravesar por un territorio plagado de enemigos que están dispuestos a darles caza.

La lectura que se puede hacer de esta novela nos remite a un acontecimiento que estaba afectando a la sociedad norteamericana de eso años y a gran parte de la juventud de dicho país: La guerra de Vietnam. El escenario vivido por los soldados que regresaban del frente era el mismo que muestra la película. El ansia de supervivencia en medio de una selva plagada de enemigos dispuestos a cazarte como a una fiera feroz. Un lugar donde tenías que aguzar tu instinto animal para sobrevivir. La selva salvaje se había trasladado a la selva de cemento. La jungla vietnamita se había trasladado a las calles de Nueva York.

La visión futurista de The Warriors la encontramos en la fuerza que las pandillas callejeras podían llegar a alcanzar con los años. En todas las grandes ciudades de Norteamérica y Sudamérica, ya es un problema que linda la seguridad nacional. Cirus, en la película formula a los pandilleros lo siguiente: ¿Por qué pelearnos por un pedazo de territorio, si podemos controlar la ciudad? De esta lógica aprendieron bien, las ahora denominadas Mara salvatrucha o la Mara18. Pandillas cuya organización ha trascendido las fronteras de su origen californiano y ha llegado a los países de donde son originarios sus miembros: El salvador, México, Honduras, Guatemala.

Sin ir más allá, en el Perú, es sabido que las pandillas controlan territorios donde no se puede caminar libremente y en donde los transportistas tienen que pagar cupos para poder cruzar sus calles. Y los hechos de violencia donde participan, van en aumento cada año, con muertes cada vez más crueles e inimaginables.

Bien dicen que la realidad supera muchas veces a la ficción. (Ver trailer de la película)