lunes, 28 de diciembre de 2009

EL ROCK DE LOS 90s


En los carteles figuraba el titulo de El Rock de los 90s, como anunciando que los grupos participantes, eran el futuro de la música urbana de cara a la nueva década. También fue conocido como el Rock de los No-venta, ya que los grupos en mención basaban sus propuestas musicales en la imaginación, la innovación y la perseverancia, muy a pesar de las innumerables dificultades que encontraban en esos años para hacer rock del bueno. Ellos no se vendían al sistema que dominaba el circuito rockero de la época.

Para mí y para muchos era el concierto que cerraba la década de nuestra adolescencia. Me supongo, que esa también era la intención de los organizadores, porque una década como la de los ochenta, la del surgimiento del rock subterráneo, la de la violencia y la inflación, no podía finalizar así porque sí.

Precisamente yo me decía lo mismo ese viernes 29 de diciembre de 1989, mientras iba a la concha acústica del Campo de Marte. Pensaba en lo mucho que había vivido en esos diez años. En lo trascendental que fue para mi el movimiento subterráneo y en lo que vendría a partir de ese ahora que ya es ayer. Había entrado a los ochenta siendo un niño y salía de ella con la incertidumbre de lo que hay que ser, o hacer, para llegar a la adultez.

Y es que esos diez años que se iban, nos habían hecho madurar a punta de apuros y miedos, por vivir el ahora, y el después, de manera intensa. Con esa insensata responsabilidad de saber que el mañana podía convertirse en pesadilla. Gonzalo, Polay, Alan; o, quizás, Ronald Reagan y Mijail Gorvachov, tenían en sus manos, lo que podía sucedernos en algún fatídico amanecer. Así eran los tiempos.

Es que días atrás en el último concierto de ese año en el Hueko de Santa Beatriz, que habría de terminar en batida policial, mi mejor amigo de esos años, el chino Yzuski, fue a parar con su sospechosa inocencia en los calabozos de la Dircote, por el solo hecho de cargar un recorte de periódico con la foto del emerretista Polay Campos, en la billetera. Fatal olvido de un trabajo universitario.

Recuerdo que esa noche estaba junto a la puerta de entrada del Hueko, escuchando la calmante música de Eter–K, cuando veo entrar a un policía apuntando con su arma. En pocos minutos la sala se llenó de policías con sus armas en ristre, y amenazando con disparar a todos. El concierto se había apagado y todos salíamos con las manos en la cabeza. En la calle fuimos colocados contra la pared, para ser revisados. Allí es cuando encuentran el recorte y mi amigo pasó de la pared a la pista. Pude distinguirlo boca abajo, con las manos en la cabeza. Un policía le pisaba la espalda, mientras que otro, de cuclillas, le preguntaba de donde había sacado la foto: “Del diario La República”, decía el chino. No le creyeron. En el piso también estaba el loco Poggi baterista de Exilio.

Cuando se los llevaron, a él y a los que no tenían documentos, fui a avisar a su casa en Mirones. Luego me enteraría que había llegado hasta la Dircote. Ese viernes que pensaba en el concierto, en los ochenta y en los noventa, el chino seguía guardado. Y no estaría en el Rock de los 90s, ni en muchos más. Pocos días después salió libre de toda culpa subversiva, y por precaución dejó de ir a los conciertos, por un tiempo.



Entonces, así estaba cuando iba al concierto. Había pedido permiso en mi trabajo para salir a la una. Es que se suponía que el rock de los 90s sería un festival que empezaría a las 3 de la tarde. Por eso, al momento que llegué a la Concha Acústica, la gente ya pululaba por las inmediaciones. Toda la fauna subtepunkekera, heavyfierrera, darkidepresiva, y curiosos -que de normalones parecían ser los extraños en medio de tanto marcianazo- esperaba el inicio.

Eran veinte bandas las que iban a participar. Muchas, como Eutanasia o Desconcierto, habían estado vigentes. Otras, como Zcuela Crrada y Ataque Frontal, anunciaban su retorno después de mucho tiempo sin subir a los escenarios. La concha ya había abierto sus puertas, pero la gente no entraba ¿Qué pasaba? Pues que no había fluido eléctrico en toda la zona. No sé exactamente pero dicen que los organizadores tuvieron que alquilar un equipo electrógeno para iniciar el concierto. La cosa es que ya casi de noche nos animamos a entrar con Memo Eskoria, Chikidracula, entre otros.

De tanto esperar nos habíamos metido unos tragos con la gente y mi estado de ebriedad era notable. Por eso, durante estos años, no pude recordar muchas cosas. Lo que sí recordé siempre fue el momento en que Erick Desconcierto cantaba su tema Condenados, una canción que tenía el corito de la marcha nupcial y al final decía: Ese será tu triste final. Erick estaba tan borracho que parecía que se iba a caer al pozo que separaba el escenario de la gente. Casi al borde jugaba con su escasa integridad y con el vacío que estaba bajo sus pies. No solo ese vacío sino el vacío que quizás muchos sentíamos y que tratábamos de llenar con algo que nos hiciera sentir vivos. Para mí ese momento es inolvidable. Aún tengo esa imagen de Erick, el coro de la canción, el brutal pogo que se armó y la sensación de que realmente estaba vivo, de que ese era un momento de mi vida, donde me sentí pleno de existir, de sentir que el vacío ya no estaba y que de alguna forma uno saca cualquier cosa para ser feliz. Y en ese momento yo fui muy feliz.

Muchas veces le he contado esto al Erick y a veces se nos ha corrido alguna lágrima de saber que esas canciones, esos conciertos, de alguna forma sirvieron para algo; y que por muy ninguneadas que hayan sido, para muchos de nosotros, fue lo mejor que nos ha pasado en la vida.

Recuerdo también que una banda debutante llamada Grito de la Ciudad, lanzó un rollo antes de su presentación. El cantante sacó un A de anarquía con una bandera inglesa en papel y espetó a los subtes que su rebeldía solo era un jueguito de fin de semana, una alienación más que no resolvía nada de lo que estaba pasando en el país. Luego rompió el símbolo y lanzó un breve sermón materialista donde nos anunciaba que pronto la aurora roja se alzaría en el horizonte.

También recuerdo que nadie entendía las etéreas atmósferas musicales de Col Corazón, pero que igual nos fuimos hasta adelante para ver las impresionantes piernas de Támira, su bajista y cantante.

Así muchas cosas quedaron borradas de la memoria sobre ese día. Pero para suerte encontré el video del Rock de los 90s, y aunque no están todas las bandas que tocaron, las imágenes son un documento valioso, para los que estuvimos allí, para los que vivimos ese día, y para los que quieran saber de esos días. Viendo el video pude rescatar cosas que ya había olvidado. Como la banderola que sacaron los subtes con parte de dos canciones de Eutanasia y Leuzemia: “Nunca podrán derrotarnos… Gente subterránea, vida diferente”. Por lo que puedo apreciar en las imágenes se la muestran al cantante de Grito de Ciudad. Al final éste dice: “El Rock subterráneo nunca fue ni será jamás”. Y por allí veo a un viejo conocido que agarra el micro y le responde: “Se trata de elegir, de pensar por uno mismo, no que una ideología lo haga por ti, no queremos líderes”.

Ese evidente “enfrentamiento”, nos muestra como estaban las cosas ese tiempo. Los más politizados espetándoles a los demás cómo debe ser la consecuencia, y los otros respondiéndoles con lo mismo. Aunque, creo, que la imagen que refleja mejor lo que fue, es cuando el Erick, todo mazamorrón, trata de hacerle coros al cantante de Grito de Ciudad. Mientras uno lanzaba consignas musicalizadas que llamaban a la acción revolucionaria, el otro sin saberlo le daba la nota de absurdidad con su estado. Erick insistía en hacerle coros mientras el otro trataba de safarse, para hacer de su discurso cantado, algo serio. Toda la solemnidad de su propuesta quedó en ridículo de manera espontánea.

El concierto en sí, fue mal organizado, los equipos estaban pésimos. A las últimas bandas prácticamente no se les escuchaban. En la revista Esquina, hicieron una reseña -el autor creo que fue el Boui- dejaba entrever el desconocimiento y las buenas intenciones de los organizadores, pero el concierto fue una calamidad. Y que muchas de las bandas contribuían con ciertas actitudes a empeorar las cosas. Si pretendían ser el rock de la década que se venía, pues había mucho por cambiar.

Pero más allá de eso, el Rock de los 90s, fue el que cerró la década donde aprendí que la vida y el mundo no es como uno lo piensa, y que siempre nos damos de cara con la realidad. Esa noche en la Concha Acústica, yo me di de cara con la vida, y sabía que era lo que iba a marcar cada uno de los años que iban a venir.

Pasaron los ochenta, se fueron los noventa… y en unos días se irá la primera década del nuevo siglo. ¿Cuánto hemos aprendido desde ese concierto a la fecha? Mucho, pero a veces seguimos cometiendo los mismos errores, porque nos siguen pegando abajo, porque nosotros crecimos con amor a la vida, a la música, a las personas, y no siempre recibimos como muchas veces damos. Hay momentos que uno recuerda siempre, porque fueron donde aprendiste a vivir… el Rock de los 90s fue un momento fundamental en mi vida.

Por eso, y veinte años después, en las solitarias caminatas nocturnas que suelo dar, me siento como ese muchacho que fui, cuando iba al concierto pensando en la década que terminaba. Siento sus mismos miedos, su misma confusión, y su misma soledad. Y también siento su felicidad cuando pogueaba y cantaba feliz: Laaaaaaa la laralala, ¡Ese será tu triste final!


El loco Erick y Desconcierto


Combustible


Col Corazón

Eter - K

Extraña Misión


Cardenales

Voz Propia

Lima 13


Intrascendentes


Desayunados


Eutanasia


Exilio













































Exilio en el Rock de los 90s (Pronto más videos)


Fotos: Archivo de Oswaldo la T

El video del Rock de los 90s, puedes encontralo en Boulevard de la Cultura del Jirón Quilka 257 - stand 8. Hazel Garden, preguntar por Eduardo de los videos (Lunes a Sabado de 3 pm a 9 pm)

Agradecimientos a Andrés B y Oswaldo la T

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Eduardo es un " vago " que nunca trabaja,su puesto por lo general para cerrado, con razón que el Perú no progresa jajaja. Si saben de otro sitio donde se venda el video pasen el dato.

Andrea Naranjo dijo...

"Saber que esas canciones, esos conciertos, de alguna forma sirvieron para algo; y que por muy ninguneadas que hayan sido, para muchos de nosotros, fue lo mejor que nos ha pasado en la vida."
Feliz año un abrazo

Anónimo dijo...

Apusta que se te aguaron los ojos escribiendo este relato. Comparto tu nostalgia, aunque no lo haya vivido.


Pamela Death

Anónimo dijo...

TENGO QUE IR

Pamela Death

Anónimo dijo...

Hace tiempo ke no te leía.Me ha gustado mucho, bastante.

Sentí el filin.

Ese vacío del que escribes lo sentimos los de todas las generaciones. La vida misma.

Jipi

Anónimo dijo...

al leer tu articulo me trasladaron aquellas epocas involvidables, al relatado todo exactamente como si fuera ayer recuerdo la gente chupando y chupando desde las tres la cosa arranca como dices por la noche ya todo estabamos borrachos, recuerdo que todos querian protestar dejar su mensaje, hasta gente del publico subia que epocas pero tambien nostalgicas eran el cierre de una epoca maldita y creo no hubo otra igual!

Paul Saavedra dijo...

Interesante. Pero cuando hablas de la No Música... esperaba ver a las bandas como Virgen Sideral o El Nombre de la Rosa, que hacían happenings electricos y con action paiting. Recuerdo ese Concierto Pro Bélgica en La Cabaña... Allí los de Virgen Sideral tocaron con T de Cobre, Kol Corazón, entre otros.