viernes, 29 de agosto de 2008

CRITICA A LA CRITICA I

Miguel Gutiérrez y Rodolfo Ybarra

La polémica bien llevada entre distintas posiciones de ver la literatura siempre es saludable, para aquellos que estamos ávidos de conocer y de aprender. Por eso desde hace unas semanas he venido siguiendo una que se ha desatado entre el escritor Iván Thays, el crítico Gustavo Faverón y el poeta Rodolfo Ybarra. También ha intervenido el escritor Rafael Inocente.

En un principio la cosa fue entre Thays e Ybarra, luego intervino Inocente y posteriormente Faverón. Pero parece que el debate ya desbordó hacia otros cauces, tanto así que me ha llegado un comunicado del Gremio de Escritores del Perú que se solidariza con Ybarra. Según dicho documento, Rodolfo está siendo acusado de filosenderista.

Yo siempre he tenido mis reparos con los comunicados, aparte que existen ciertas cosas en ese documento que no comparto. A pesar de que nadie me pidió que lo coloque en este blog, en un principio pensé en hacerlo, pero luego desestimé esa idea. Porque si existen algunos puntos con los cuales no me identifico, prefiero escribir algo donde esté sentada mi opinión personal. Aparte también porque no pertenezco a ese Gremio y porque no hay ninguna firma que lo avale, de los escritores que lo conforman. Y eso me parece tan mal, como los tan criticados comments anónimos de los blogs.

Siempre he creído que si hay que decir algo, hay que hacerlo con nombre y apellido. Me perdonarán los que me enviaron ese comunicado, pero esa es mi posición. Prefiero por tal motivo comentar lo que ha suscitado esta polémica que ha devenido en insultos y acusaciones y dejar sentada mi opinión al respecto. Primero empezaré con el asunto Iván Thays – Miguel Gutiérrez. Y en otro post continuaré con el tema de Rodolfo Ybarra y Gustavo Faverón.

Por lo que sé todo comenzó cuando Iván Thays publicó en el diario el Comercio un artículo criticando el ensayo de Miguel Gutiérrez, La generación del 50: Un mundo dividido. En dicho texto Thays califica el ensayo como un artefacto anacrónico. Esto provocó una respuesta de Rodolfo Ybarra en su blog que tituló: ¿Iván Thays contra Miguel Gutierrez? y una carta de Rafael Inocente que coloque en el mío. Desde allí las respuestas y contrarespuestas, las marchas y contramarchas, han sido lanzadas desde ambos lados.

En los primeros cuatro párrafos, de los cinco que conforman dicho artículo, titulado Un artefacto literario anacrónico, Thays, hace una crítica al libro de Gutiérrez y la tesis que propone. Pero, es en el último párrafo donde se inicia toda esta polémica, porque no ataca al libro y a las ideas en sí, sino a la persona del autor.

Eso fue lo que motivó la intervención de Ybarra e Inocente. Pero, antes de pasar a ese último párrafo, quería indicar ciertas contradicciones que el propio Thays deja entrever. Su texto se inicia así: “No existe nada malo en escribir críticas literarias o reseñas de libros desde una ideología determinada; pero hacerlo desde una posición doctrinaria puede resultar un esfuerzo inútil”. De arranque me pregunto si escribir como marxista, existencialista, liberal, fascista, es decir desde una ideología no es nada malo, por qué entonces considera Thays que hacerlo desde una posición doctrinaria sí lo es, si a las finales es lo mismo. Porque un marxista si va a escribir algo, lo hará desde su doctrina ¿O creen que lo hará desde la doctrina del Opus Dei?

Además, el que profesa una ideología política, religiosa, filosófica, va a tener que escribir necesariamente a través de esa visión del mundo; es decir, desde la doctrina que lo hizo marxista, cristiano, liberal, etc. Considerar que puede ser un esfuerzo inútil escribir crítica o reseñas, que en el fondo es lo mismo que escribir novelas o cuentos, desde una doctrina en particular, sería desmerecer libros tan importantes para la cultura universal como La Nausea, El muro, El extranjero, La peste o ensayos como El ser y la nada, el Mito de Sísifo o el Hombre rebelde, que se escribieron desde la particular visión del mundo de los escritores existencialistas Jean Paul Sartre y Albert Camus. O quizás si hablamos de libros tan importantes para estos tiempos como El otro sendero que fue escrito desde la doctrina liberal que profesa su autor Hernando de Soto. ¿O de Soto escribió su libro desde otra doctrina?

Creo que esto contradice todo el argumento que expone en su artículo, el autor de La disciplina de la vanidad. Pero veamos.

El ensayo de Gutiérrez tiene una crítica a la producción literaria de los intelectuales de la generación del cincuenta; y, tal como lo señala Thays, si los mencionados autores son consecuentes entre dicha producción y su conducta personal para con el país y su sociedad. Si consideramos este aspecto del libro, podemos darle crédito a Thays por las críticas contra la persona de Miguel Gutiérrez, sobre lo que dice en su obra y lo referente a su praxis. Pero no, existe un sustento que no equipara la crítica del ensayo con los ataques personales en ese quinto párrafo del artículo Un artefacto literario anacrónico.

Dicho sustento es el contexto histórico de dicha generación, la cual influenció en su producción intelectual. ¿Cuáles fueron estos acontecimientos? La guerra fría, Dien Bien Phum, y sobre todo la Revolución Cubana, entre otros igual de importantes. Dichos acontecimientos necesariamente y dada la configuración bipolar del mundo, hacía que los intelectuales tomaran una posición, no necesariamente de clase; pero sí una posición, como intelectuales progresistas o retrógrados. Y lo que a mi entender La generación del cincuenta: Un mundo dividido, quiere dejar entrever, es dejar en claro quiénes se hacían llamar progresistas, pero que en la práctica no lo eran. Así de simple.

Agarrándose de la crítica, en este aspecto, del ensayo reseñado, Thays trata de formular la suya contra la persona de Gutiérrez: “Abruma ver hoy a Miguel Gutiérrez, el otrora luchador contra el ‘antiguo orden’, figurando en la página de sociales de El Comercio, acariciado por los críticos que él llamó ‘carlistas’, alabado en todas las páginas culturales que él calificó de "mafiosas", y hasta publicado con gran felicidad suya por una editorial transnacional que él calificó siempre de ‘enemiga de clase’ e imperialista”.

¿Qué hay de criticable en esto? Miguel Gutiérrez no es de las personas que se mueren por aparecer en dichas páginas sociales, tampoco espera que ciertos críticos alaben su calidad literaria, que realmente la tiene, ni que una editorial transnacional lo publique. Lo cual, creo, es consecuencia de la valía de su obra. Lo criticable sería que él haya estado detrás de ellos toda la vida y despotricando a las espaldas. Conociendo a Miguel sabemos que no es de esas personas, y que si algo tiene que decir lo dice de frente. En todo caso si a Thays tanto le abruma, molesta, irrita, fastidia o incomoda esta situación, debería criticar al editor de la página de sociales de El Comercio, por poner a un comunista entre tanta gente pipirisnais que es lo que le parece joder realmente.

Y si lo ha publicado una transnacional, es porque consideran su obra de real importancia y calidad. Ninguna transnacional publica por publicar y menos gasta su dinero en un libro que no valga la pena. Y creo que la obra de Miguel Gutiérrez si tiene esa calidad para publicar en cualquier editorial grande. Otra cosa hubiera sido que le dicten a Miguel lo que tiene que escribir para publicarlo. Eso sí sería imperdonable.

En todo caso si partimos de esto, y consideramos válida la crítica de Thays, podemos decir que nadie se escapa, ni siquiera el tan admirado por todos, y me incluyo, Mario Vargas Llosa, cuyas obras han sido traducidas al chino y vendidas y leídas en ese país de millones. Si vamos a criticar a Miguel Gutiérrez por haber “publicado con gran felicidad suya por una editorial transnacional que él calificó siempre de ‘enemiga de clase’ e imperialista”. Entonces habría que criticar a Vargas Llosa por dejar que vendan su obra en un país como China Popular que no respeta los derechos humanos, que no respeta la libertad de opinión, expresión y prensa, y que tampoco está dentro del modelo económico liberal. Un país que está en contra de todo con lo que el autor de La ciudad y los perros se identifica, y defiende como parte de su conciencia de ser humano. Pero no, Vargas Llosa es intocable en este caso. Si observamos bien la forma es distinta, pero en el fondo es la misma chola con diferente calzón.

Sobre esto, es revelador el post en que Thays presenta un extracto de un artículo sobre el autor de Conversación en la catedral, escrito por Alberto Fuguet para el diario Perú21 titulado: El fundador (literario) de la patria: “Cuando conocí a Alberto Fuguet todo hacía indicar que no podríamos tener ningún punto en contacto. Por entonces yo andaba despotricando de las novelas callejeras, muy generación X, y él era casi un abanderado de esa generación para algunos autores de entonces. Pero bastó que conversáramos unos minutos para descubrir que había un gancho común, muy intenso: nuestra admiración por Mario Vargas Llosa (que luego compartiríamos con Paz Soldán). Eramos unos "incondicionales" como él nos llama en el artículo”.

¿Incondicionales? Yo también me consideró un incondicional de la obra literaria de Vargas Llosa, pero no hasta el punto de no saber diferenciar la obra de algunas incongruencias ideológicas de nuestro más famoso escritor. Al menos Fuguet es sincero y consigna lo siguiente: Somos muchos los que creemos en MVLL, que siempre estaremos a su lado, que nos de la mismo sus fetichismos ideológicos”. ¿Fetichismos? ¿Fuguet, está diciendo que MVLL es un idolatra del mercado? Si vamos a atacar a Miguel Gutiérrez por su ideología, ¿Por qué no decir lo mismo de otros? Pongo el siguiente caso:

Hace poco falleció Alexander Solyetnitsin. El mismo día consigné un post titulado El archipiélago Solyetnitsin, donde daba cuenta de la importancia de este escritor político que llegó a ser un abanderado de las libertades democráticas dentro de la Unión Soviética, por las cuales fue deportado de su país. Pero, también, hice hincapié del cambio ideológico cuando regresó a su patria, pues se reveló monárquico, antisemita, paneslavista, es decir racista y nacionalista. Además de defensor de las tradiciones rusas, que no tienen nada que ver con las libertades democráticas de occidente, con las cuales alguna vez fue identificado. Por estos motivos me preguntaba casi al final de ese post: “Lo seguirán aplaudiendo sus antiguos seguidores? ¿O lo recordaran solamente por esa etapa de su vida, de disidente?” Thays, días después, escribe en su blog lo siguiente: “A los 89 años murió Aleksandr Solzhenitsyn, escritor soviético que ganó el Premio Nóbel de Literatura en 1970, para ira eterna del entonces régimen Unión Soviética que lo consideraba un traidor. En NYT le hacen un extensísimo y muy documentado obituario, a cargo de Michael T Kaufman. Lo califican ahí como Un Gigante y Una Víctima. Aunque han pasado varios días del hecho, mientras estuve de viaje, no quería pasar por alto esta pérdida tan significativa para quienes admiramos la literatura en libertad”.

¿La literatura en libertad? Obviamente que estaba recordando el pasado disidente y anticomunista de Solyetnitizin. ¿Pero se puede hablar de literatura en libertad, cuando un escritor pide la expulsión de los judíos de Rusia, la pena de muerte para los enemigos de Rusia y la expansión de la cultura y raza eslava por Europa y el mundo? Más que un escritor de la literatura en libertad, parece un Joseph Goebbels. Pero Thays no parece darse cuenta o no quiere darse cuenta. Y esto en relación a nuestro tema nos lleva a preguntarnos: ¿Por qué a un comunista como Gutiérrez se le tilda de anacrónico, en obra y persona, y el anacronismo fascista de Solyetnitizin es callado o escondido?

A ojo de buen lector, otras preguntas saltan a la vista: ¿Miedos? ¿Envidias? ¿Rencores? Más aún cuando en un post sobre Slavoj Zizek titulado, Las causas perdidas, Thays se refiere a Gutiérrez, como “Miguel, ni con el petalo de una rosa, Gutiérrez”, utilizando ese estilo de chismografía futbolera, impuesto por Leiter García (Leigaroli) en el diario El Bocón y que firmaba con el seudónimo de Jesús Ángel. Estilo que hasta hoy utilizan para referirse, por ejemplo, a “José, no me moriré de hambre, del Solar” o si se prefiere algo más cercano a lo literario con “Francesco, no se lo digas a nadie, Manassero”. (¡Curuju, Jesús Ángel, es influencia de uno de los escritores más conocidos del país!) O cuando afirma lo siguiente en un comment en el mismo post de Zizek, firmado por él : “Por más que ustedes pataleen, chillen y se arañen, yo seguiré diciendo que Miguel Gutiérrez es un narrador mediocre, un ensayista fallido y el auto proclamado jefe de una secta de escritores ‘excluidos’ por el mismo sello que lo edita actualmente a él”.

Salta a la vista, pues, que ante la falta de mayores argumentos la crítica ya no va por el lado de las ideas o de la producción literaria. Saquen ustedes sus propias conclusiones. Y si Thays ve una secta donde afirma que Miguel es el autoproclamado gurú literario, el mero mero de las letras, el patrón del mediocampo narrativo, el Dalai Lama de las editoriales, o usando la retórica maoísta El gran timonel de la novela peruana, pues habría que ver dónde se reúnen, dónde discuten, dónde liban, dónde conspiran. Habría que preguntarse, también, si hablarán de literatura o solamente jugarán play station. Porque si es por lo primero, hay mucho que aprender escuchándolos ¿No lo creen?

Por último y para terminar, recojo las palabras escritas por Alberto Fuguet en referencia a Mario Vargas Llosa, que bien puede aplicarse a mi solidaridad con la persona de Miguel Gutiérrez.

“Admiramos, recomendamos y defendemos a MVLL a pesar de todo: a pesar de algunas de sus ideas; a pesar que esas mismas ideas lo colocan en el lado de los castigados por los “iluminados y políticamente correctos”; a pesar de ciertos errores mediáticos o ser candidato a la presidencia o a ciertos excesos algo jet-set; todo esto da lo mismo: cuando uno se hace fan-discípulo-adicto a Mario Vargas Llosa, uno sella el pacto con sangre. Para siempre. La amistad y la lealtad –se sabe- está por arriba de todo. Uno en esta vida tiene que ser agradecido”.

¡GORKI LIBERTAD!

Gorki Águila, ha pagado las consecuencias de su actitud punk frente a la vida. Los subtes (El punk peruano) tuvieron también sus detenidos, sus desaparecidos, y sus asesinados. Por sus ideas, su postura contracultural, su antiestablishment, o sus deseos de hacer del mundo, un mundo mejor.

Sea socialista, fascista o liberal el sistema, todos aquellos que tienen la necesidad de decir las cosas como son; y, sobre todo, su disconformidad con dicho sistema, serán peligrosos. Y si es posible callados, detenidos y encarcelados.

Una canción es tan peligrosa como una bomba casera. No matará pero avivará conciencias.

Gorki, guitarra y voz de la banda punk Porno para Ricardo, ha sido detenido por al régimen socialista de Cuba. Los que creemos en un socialismo humano donde se incluya al individuo y no se priorice solamente a la sociedad; los que creemos en un socialismo donde justicia social vaya de la mano con la libertad, exigimos su pronta liberación.

¡Libertad para Gorki Águila!

martes, 26 de agosto de 2008

KATYA ADAUI EN EL CICLO...

Continúan las presentaciones del ciclo LA NUEVA NARRATIVA PERUANA. Para este viernes 29, se presentará Un accidente llamado familia, de Katya Adahui Sicheri. La cita es a las 12.30 PM en la sala de grados Antenor Orrego de la facultad de Humanidades de la Universidad Federico Villlareal.

Estarán acompañando a la autora, la crítico Judith Paredes, el poeta y narrador Crisóstomo Gamboa, y Gabriel Ruiz Ortega. La moderación estará a cargo de Jorge Vergara.

Se recomienda asistir temprano, pues en todas las presentaciones, la sala Antenor Orrego se ha colmado de alumnos, docentes y personas interesadas en escuchar a los nuevos narradores peruanos.

lunes, 18 de agosto de 2008

NARRATIVA PERUANA: UN MUNDO DIVIDIDO

A raiz del artículo Un artefacto literario anacrónico de Iván Thays publicado en el diario El Comercio sobre el ensayo La generación del 50: Un mundo dividido, del escritor Miguel Gutiérrez, el poeta Rodolfo Ybarra ha respondido en su blog con: ¿Iván Thays contra Miguel Gutiérrez? . Al parecer la cosa no ha quedado allí porque el escritor Rafael Inocente arremete también con sus razones y me pide postear el siguiente artículo. Lastimosamente no he leído el ensayo, así que no puedo decir más. Pero lo que no voy a negar, es la importancia de Miguel Gutiérrez, por sus valiosos aportes a la literatura peruana.
El vano oficio de criticar sin leer
Rafael Inocente

Alguien dijo que el propósito último del arte es intensificar y exacerbar la conciencia moral de la gente. En particular la novela, la buena novela, tendría este efecto catártico, pues sería la forma más inmediata e insoportable de arte. La lectura de una buena novela nos cambia la vida. Sé de matrimonios que se han disuelto porque alguno de los cónyuges leyó cierta novela y decidió que la vida del personaje era más interesante que la suya propia. Puede entonces resultar doloroso leer una buena novela. Por eso pienso que para evitar este doloroso trance, Iván Thays no ha leído las ficciones de Gutiérrez, lo cual es decisión absolutamente personal de Thays, a fin de cuentas cada uno lee lo que le da la merecida gana. Pero pontificar de algo que no se ha leído, eso si tiene nombre propio.

El sentimiento inicial que experimenté al leer el artículo de Thays referido a la reedición del ensayo de Miguel Gutiérrez, La Generación del Cincuenta: un mundo dividido (Arteidea Editores, 2008) ha sido de sorpresa. No es que fuese inesperado el rechazo de un ensayo como el de Gutiérrez, rechazado ya y vilipendiado hasta el escarnio por distintos sectores, más notoriamente por la derecha liberal más ultramontana. Lo que me ha causado desconcierto es el subjetivismo y el desconocimiento de la obra de Gutiérrez de los que hace gala un literato considerado una joven promesa de la narrativa nacional.

Recuerdo que cuando cursaba el segundo o tercer ciclo de Biología en la Universidad Agraria, ávido de encontrar autores peruanos de posición honesta y valiente respecto a la putrefacción social que vivíamos por aquellos días, indagué con varios profesores de los distintos cursos de humanidades que se estudian los primeros ciclos universitarios. Desgraciadamente, la Agraria degeneró en cuanto a formación humanista desde la época en que suicidaron a Arguedas y yo estaba hastiado de tanto escritor onanista y huelepedo que cundía —cunde aún— en nuestro medio. Inquirí más detenidamente y surgieron algunos candidatos, refrendados por las voces de un par de profesores de la Universidad cuyos nombres prefiero mantener en reserva. Uno era un sociólogo con pinta de jipi reciclado, excelente profesor y amigo de los alumnos y sugirió vivamente leer a Miguel Gutiérrez, pero no solamente sus ficciones, si no además, dijo, su valioso ensayo La Generación del Cincuenta. Otro profesor, un delicado poeta que escribe en runasimi y en castellano, coincidió plenamente con el sociólogo neojipi. Debía leer a Miguel Gutiérrez.

Como mencioné, yo me encontraba empachado de aquella pléyade de escritores y poetas delicatessen con los que nos habían bombardeado en el colegio y tampoco me tragaba como muy cierta aquella vieja dicotomía entre poesía pura y poesía social. Estaba seguro que cuando un escritor o un poeta eran realmente buenos, lo eran en ambos registros. Allí estaban Vallejo, Balzac, Neruda, Víctor Hugo. Éramos, pues, un grupo de candidatos a agrónomos, biólogos, zootecnistas, forestales, prestos a salir a los campos pero no sólo como vendedores de paquetes tecnológicos de las transnacionales o plomizos funcionarios de algún ministerio, si no como reza el lema de la Universidad, deseábamos cultivar al campo, pero sobre todo al hombre, como intentó hacerlo aquél ingeniero agrónomo llamado Antonio Díaz Martínez. Por aquellos años, circulaba en fotocopia entre quienes llevábamos cursos de extensión agrícola, el libro Ayacucho, hambre y esperanza (Mosca Azul Editores, 1969, segunda edición 1985), un hermoso e implacable ensayo en el cual Díaz Martínez denunció el latifundio, las relaciones de servidumbre feudales y el gamonalismo enseñoreados en aquellas tierras, como declama en el poema inicial "Campesino hermano/tu hambre, / me duele en las entrañas; / tu sed, /la siento en mi garganta; /…" Cuando se publicó en el 1969, este libro fue recibido con calidez por estudiantes de extracción campesina, por profesores, por universitarios ansiosos de conocer una palabra alternativa al discurso hegemónico, pero además —al igual que La Generación del Cincuenta— el libro fue demonizado por la crítica académica y suscitó el odio de gamonales y letratenientes de la sociología que achacaron a Díaz Martínez escribir desde una posición doctrinaria. De manera anecdótica, se cuenta que por los 70, un latifundista serrano vociferaba por calles y plazas que mataría a Antonio a balazos. En el 1986 Antonio Díaz Martínez fue asesinado en el penal de Lurigancho junto a cientos de presos políticos, entre quienes se encontraban también Vilma Aguilar y Carlos Ayala Aguilar, esposa e hijo de Miguel Gutiérrez. Hoy, años después de aquella matanza, la investigación judicial no llega todavía a ningún resultado público.

Y fue precisamente un antiguo alumno de Zootecnia, conocido como el Abuelo Neper, quien había compartido aulas con Antonio Díaz Martínez, el que me prestó para fotocopiar —ya por el año 89 resultaba imposible conseguir algún ejemplar de La Generación del Cincuenta— el que considero tal vez el mejor ensayo que se haya escrito sobre una época del proceso literario peruano. Pero no sólo eso, pues para quienes teníamos ambiciones literarias aquél libro significó ante todo una deliciosa crónica de la vida cultural, política, social y bohemia de una generación determinante en el devenir de nuestra patria y un contundente mentís a quienes venían arrogándose la representatividad de la literatura peruana.

Todos estos recuerdos han venido a mi mente al leer la sarta de falsedades que le endilga Thays a Gutiérrez respecto a la calidad de su obra y su consecuencia de vida. Afirmar muy suelto de huesos que los personajes de las ficciones de Gutiérrez son "estereotipados" y "convencionales" refleja escandalosamente que Thays escribe porque se levantó y descubrió que se le habían caído más pelos de su adobada peluca y ni siquiera se permitió hojear alguna de las tantas novelas de Gutiérrez, muestra de manera flagrante su mezquindad frente a la obra de un escritor que viene siendo reconocido tardíamente por su extraordinaria e inocultable calidad literaria. Un muchacho como Martín Villar, abrumado por un mestizaje violento e irresoluto y que a pesar de ello lleva a buen término la novela que anima su vida, un doctor Gonzáles cuya grandeza refleja al individuo pero también al científico esforzado y pedagogo, un Padre Azcárate, rebelde en Barcelona y Piura pero siempre atormentado, un Odar Benalcázar León y Seminario, hacendado piurano proveniente de un linaje bastardo, una Sacramento Chira, matriz que da origen a la estirpe de los Villar, acaso un tributo a la sangre tallán de José Carlos Mariátegui Lachira, un Bauman de Metz, ubicuo y múltiple, una Primorosa Villar, bella y turbadora, una Xóchitl incestuosa pero sin mala conciencia, el viajero narrador de historias a un auditorio políglota en la China post revolución cultural, son todos personajes complejos y consolidados, no podemos considerarlos estereotipados y convencionales como pretende hacer creer Thays. Podría seguir recordando más personajes de la vasta obra de Gutiérrez, mas se que sería inútil. Thays va a la lectura de Gutiérrez como lo haría Alonso Alegría, ofuscado por sus prejuicios ("…pues supongo que la Cámara Peruana del Libro sabe distinguir entre el literato y el senderista, pero yo no puedo. Para mí, lo que escribe un senderista jamás será buena literatura. Es un defecto que tengo, qué voy a hacer" Dos preguntas cargosas para Miguel Gutiérrez, Perú 21, 29 de julio 2005). Para Thays, en su obnubilación individualista, no tiene cabida la superestructura ni el colectivo humano y todo lo que suene a social será doctrinero, panfletario y maniqueo. Comprensible entonces que la obra de Gutiérrez, surcada transversal y semánticamente por los conflictos étnico-sociales de un país-corral-de-chanchos nacido de una violación histórico-social le resulte insoportable. Tal vez a Thays y sus amigos le agraden más las ficciones que ensalzan un mestizaje ideal, la aculturación o la integración hacia proyectos nacionales sustentados en premisas unilaterales y pretendidamente civilizadoras. A fin de cuentas, acorde con los aires actuales de globalización cibernética y económica y crisis de los estados nacionales (¿o más bien reafirmación?), Thays admira aquellas obras en donde la exaltación del individualismo liberal se hace sin atenuantes.

Miguel Gutiérrez es agua clara en La Generación del Cincuenta. Transparente y líquido. Las bases teóricas, el rigor metodológico y la honestidad le permitieron generar planteamientos literarios y propuestas ideológicas con una fluidez tal que siguen desmelenando a los figurones de los sectores tradicionalmente reaccionarios. Aunque no exento de las incidencias propias de la subjetividad de una época, tal vez la más difícil de la historia del país, La Generación del Cincuenta continúa siendo un ensayo brillante y controversial, grato de leer, pero sobre todo desmitificador de la imposición que un grupo social intentó asignar como verdadera para toda la sociedad y la literatura peruana en particular. Eso es lo que ha enronchado a los integrantes de la llamada secta y es lo que no se le perdona a Gutiérrez. Más aún, lo doloroso para estos señores es la calidad literaria alcanzada por Gutiérrez, calidad considerada en el doble sentido de representación, estética y política. Para coronar la sordidez del artículo, Thays lanza alevemente un arma arrojadiza, intentando mancillar la vida privada y la consecuencia de un contador de historias que sigue viviendo modestamente en una casa sencilla como siempre lo hizo, sin figurar como escritor-estrella-del-rock, sin percibir ingresos del estado, ni prebendas ni mermelada alguna.

Ni concesivo ni arrugador, Miguel Gutiérrez se leerá más y mejor cada día, dejando en evidencia que desde esta tierra es posible descolonizar la ficción y la crítica y hacerlo con honestidad y rigor intelectual, sin dejar por ello de ser ameno.

¿Se leerán las novelas de Thays en el milenio que inicia? No lo sabemos. Pero, si como él vaticina —en coro con el Discovery Travel & Living— acerca de la existencia de artefactos anacrónicos en los países ex comunistas, no nos sorprendamos si nuestros nietos nos regalan con La Disciplina de la Vanidad adquirida a precio de huevo en una cachina de tiempos futuros. Eso si sobrevivimos al segundo gobierno aprista.

miércoles, 13 de agosto de 2008

¡EL PUNK ESTA MUERTO!

Yes that's right, punk is dead
It's just another cheap product for the consumers head
Bubblegum rock on plastic transistors
Schoolboy sedition backed by big time promoters
CBS promote the Clash
Ain't for revolution, it's just for cash
(Punk is dead, CRASS)

No le faltó razón a los CRASS declarar la muerte del punk en el año 1979. El problema pasaba porque ya no era lo que fue en un principio: Un medio de expresión de jóvenes sin futuro. Había pasado a ser el medio donde muchos se estaban asegurando, solapadamente, como Rockstars. La generación del No Future, vio cómo aquellos que habían pateado el tablero de las megabandas, se estaban convirtiendo en un remedo de lo que antes habían negado.

Muchos tildaron a los CRASS de aguafiestas, de resentidos sin visión de evolución. De escasos de criterio y demás cosas. Poco después apareció The Exploited para contradecirlos con su frenético tema: Punk's not dead.

Mal que bien el término punk sobrevive, de alguna u otra forma; ya sea como medio de expresión de jóvenes desesperados y marginales; o como una moda de pelitos parados, harapos de boutique y distorsionadas canciones MTV. Como decía Steve Ignorant: Punk became a fashion just like hippy used to be (El punk se volvió una moda tal como el hippie solía ser)

Para los primeros están todavía las ganas de dejar una voz en medio de lo que les jode y para los otros, está el cielo del consumo. Sino, que lo diga la agencia de publicidad londinense Saatchi & Saatchi, que el año 2007 hizo una campaña publicitaria para la marca de calzado Doc Martens, utilizando la imagen de tres Punkstars ya fallecidos. Sid Vicious, Joe Strummer y Joey Ramone (Kurt Kobain está como invitado de honor para captar el mercado grunchero)

Como ven, en las fotos aparecen tres angelitos punk, disfrutando del cielo, con sus Doc Martens bien puestas. El mensaje es FOREVER (Por siempre) Se puede interpretar que las botas están hechas para durar una eternidad, o que son parte de una estética llevadera más allá de la vida.

En 1987, Caín Fernández, el personaje de Rafo León, manifestó que Dios había castigado a Sid Vicious, llevándoselo al cielo: “Vicious está en el cielo, compadre, ese ha sido su castigo, ¿manyas?”

Por lo que se ve en la imagen de esa campaña publicitaria, Sid Vicious, se debe estar aburriendo de lo lindo ¿no creen?

martes, 12 de agosto de 2008

LIBRO COCHE BOMBA


Foto: Rocío Farfán

Mi causita *Patxi Irurzun, me envio este texto, el cual comparto con ustedes. Fue leído en la presentación de Generación cochebomba en el Centro Cultural de España (junio del 2007)A veces, cuando leo cosas que me gustan, siento, además del placer propio de la lectura, otro placer, este malsano: el de la envidia. Menudo hijoputa, esto lo tendría que haber escrito yo, me digo. Con ese título, cuando Martín me mandó su novela hace ya tiempo, me ocurrió lo mismo. Es un título, sin duda, cojonudo, pero no estoy muy seguro de que aquí en España, o en el País Vasco, lo que sea esto (y ya me va dando igual, mi patria está en mis zapatos, y mi bandera son las sábanas revueltas de mi cama después de una noche de amor), no estoy muy seguro de si aquí habría podido titular una novela de ese modo, Generación cochebomba, sin correr ciertos riesgos.

No hablo de riesgos físicos (aunque quizás, también sí) sino del riesgo de que inmediatamente me intentaran clasificar, identificarme con quienes ponen las bombas, o con quienes acaban encalados en los tejados por culpa de ellas… Que puta manía, esa de clasificar a la gente. Menos mal que todavía existe gente que se resiste a ser etiquetada, que escribe sin complejos, sin buscar el éxito inmediato, el dinero fácil, la caricia en el lomo de los poderosos… Gente valiente, como Martín y su novela.

Gracias Martín, por ella, y gracias por hacerme retroceder a aquel tiempo ya perdido, de los conciertos, las okupas (los gaztetxes), las broncas con la policía, el cuero y el kalimotxo, el sueño de que podíamos cambiar el mundo, clavado en la frente como una tachuela … Por eso precisamente, sigue ahí. El punk ha muerto a este lado del océano, aquí, pero su legado permanece fijo en la mente, amarrada a ella como un imperdible. Y algún día, ya pensaremos cómo, haremos volar, mandaremos a tomar por culo, encalaremos en el tejado para siempre este mundo de los poderosos y construiremos otro nuevo para la gente.

En Pamplona, 7 de junio de 2007, mientras en la calle, por una de esas casualidades mágicas que tiene la vida, en las fiestas de mi barrio un grupo de rock toca Historia Triste, de Eskorbuto.

*Patxi Irurzun, Pamplona (1969), es autor de los libros de cuentos, "Cuentos de color gris" (1989) y Cuentos sanfermineros (2005), las novelas "Cuestión de supervivencia" (1998), "Ciudad Retrete" (2002) y Odio enamorado (2007). El libro de viajes "Atrapados en el paraíso" (Premio a la creación literaria del Gobierno de Navarra 2005) y del minilibro "El cangrejo valiente" (2004). Ha participado en las antologías Cuentos de fútbol 2 (Modadori, Italia, 2006 -en italiano-), "Cuentistas" (Ateneo Obrero de Gijón, 2004), El Aspersor (Radio Nacional de España, 2004), Golpes. Ficciones de la crueldad social (DVD, 2004), Miradas, ecos y reflejos... del zapatismo a la utopía y viceversa (CGT, 2004) o "El Quijote, instrucciones de uso" (e.d.a ., 2005). También ha escrito una guía de viajes sobre La Habana, los textos para el libro de fotografías "El Bulevar del Zope" de Joseba Zabalza, los guiones del album de comic "A Chankete le olía el aliento" de Juan Kalvellido y varias biografías de personajes históricos para niños. Es autor del reportaje "El mural mágico", traducido a diferentes idiomas (CGT, 2004) Ha publicado cientos de colaboraciones en diferentes medios: El Canto de la Tripulación, El Europeo, Rolling Stone, Gara, Dominical, Mono Gráfico, Vinalia Trippers... Ha ganado diferentes premios, como "El Viajero", de El País-Aguilar, el "Ciudad de Palencia" o el Francisco Yndurain de las letras para autores jóvenes (2003). Edita el ciber fanzine de Literatura Borraska.

domingo, 10 de agosto de 2008

EDUARDO REYME EN LA VILLAREAL


El ciclo LA NUEVA NARRATIVA PERUANA presenta esta vez, DUERME TRANQUILA, REBECCA de Eduardo Reyme Wendell. La cita es este jueves 18 de agosto en la sala de grados Antenor Orrego de la facultad de humanidades de la universidad Federico Villareal.

Presentarán, Dorian Espezúa Salmón, Carlos Enrique Saldívar y Marco García Falcón. La moderación estará a cargo del siempre ponderado Armando Alzamora.

Como ha venido sucediendo en las presentaciones pasadas, se recomienda llegar antes de las 12:30 para que no se queden afuera. La expectativa es grande y ha sobrepasado la capacidad del auditorio.

Organiza el grupo literario OTRAS VOCES.

miércoles, 6 de agosto de 2008

HIROSHIMA NIGTHMARE


Oh yes they say it's defence, they say it's decency, Mai Lai, Hiroshima, know what I mean? (Banned from the Roxy, Crass)

Matar con un coche bomba, con un hombre bomba, es un crimen repudiado por todos en todos los lados del mundo. Los medios de comunicación condenan día a día esta barbarie de nunca acabar. Ninguna ideología, ninguna religión valen lo que vale una vida humana y más si esta es inocente. Y en eso estamos todos de acuerdo.

Pero… ¿Quién condena crímenes mucho peores que el cometido por el solitario Muyahidin que se inmola en nombre de Alá? ¿Quién condena a esos "héroes" que borran del mapa pueblos enteros en nombre de la democracia? ¿Quién condena al que disparó al anónimo irakí y luego preguntó si estaba de acuerdo con las libertades de occidente?

De uno u otro lado los crímenes son la misma cosa. Así digan que unos lo cometen en nombre de la “civilización” y los otros en nombre de la barbarie. Para las cabezas más o menos informadas o sensibles, esto no tiene ninguna duda. Pero, para los terroristas con estrellas en los hombros, no les conviene en nada que se les considere de esa forma. Ellos prefieren maquillarnos la cosa, dorarnos la píldora, pintarnos pajaritos en el aire.

Hace un tiempo pasaron en History Channel, la biografía del mariscal soviético Georgy Zhukov, el que aun siendo general dirigió la victoria de las tropas rusas en Moscú, Stalingrado y Berlín. Lo curioso de esta biografía era la opinión de ciertos generales americanos, historiadores militares ellos, sobre los métodos del mariscal rojo. Uno de ellos afirmaba que Zhukov ganaba sus batallas porque no tenía remordimiento en perder miles de soldados por lograr sus objetivos trazados. Y sentencia su apreciación con estas palabras. “Si Zhukov hubiese sido general de un ejercito democrático, sus métodos no hubieran sido permitidos”.

Tiene razón, una lógica de la guerra es lograr objetivos con el mínimo número de bajas. Y no porque importe la vida de sus muchachos, sino por un criterio de logística: El soldado que sobrevive a la batalla de hoy, peleará en la batalla de mañana. Pero, otro criterio militar es el de saber que un soldado está preparado para combatir y morir en las misiones que se les asigna.

Bien, el mariscal Zhukov pudo haber sido un salvaje que mandaba a la muerte a sus soldados; pero, también sabía que un soldado está para eso; pues, son los llamados a ser sacrificados, por todos aquellos, que en la retaguardia, esperan una victoria de sus armas. Si esto es ser prácticamente un salvaje, analicemos este otro criterio de un ejército occidental, civilizado y democrático.

Después de la toma de Iwo Jima, el alto mando norteamericano determinó que la resistencia japonesa había ido aumentando en tenacidad y sacrificio. Pronosticaron, entonces, que la toma de la isla de Japón iba dar como resultado cientos de miles de bajas entre sus soldados. Ojo… de sus soldados. No consideraban para nada las bajas de soldados nipones.

Esta preocupación por la vida de miles de american boys a quienes no querían mandar al sacrificio, tal como lo hacía Zhukov en el ejercito comunista y totalitario de la Unión Soviética, los llevó a tomar una sabia decisión: Lanzaron la bomba atómica sobre Hiroshima el 6 de agosto y el 9 del mismo mes, sobre Nagasaki. Más de doscientos mil civiles inocentes murieron calcinados y miles más morirían, por los efectos de la radiación. Incluso, años después, los hijos y nietos de los sobrevivientes. A la semana el emperador Hirohito firmaría la rendición incondicional del Japón.

La vida de esos inocentes no valía tanto como la de esos soldados, que estaban para eso, para morir por su patria.

A sesenta años del lanzamiento de la bomba, nuestra “civilización” democrática y occidental se cimienta sobre un montón de cadáveres calcinados.

* FOTO: Víctimas de Hiroshima a los pocas horas del estallido de la bomba. La foto fue encontrada por un militar norteamericano en una cueva de dicha ciudad, pidió que no sea difundida hasta el 2008.

lunes, 4 de agosto de 2008

EL ARCHIPIELAGO SOLYENITSIN

Alexander Solyenitsin en el Gulag
En una pequeña librería de la avenida Wilson vi la portada entre una ruma de libros viejos, ofertados a dos soles cada uno. No lo dudé dos veces antes de comprarlo. Su temática me está sirviendo de mucho para algo que pienso escribir a futuro. Estoy hablando de El archipiélago Gulag de Alexander Solyenitsin.

La vengo leyendo junto a otros libros, como es mi costumbre, y cada día no me deja de sorprender sus páginas, donde nos revela cómo los totalitarismos manifiestos y encubiertos, hacen de la tortura, la vigilancia y las desapariciones, un arte siniestro y macabro. Refinamientos perversos que la literatura ha recreado a través de los tiempos. Lo lamentable es que El Archipiélago Gulag está basado en hechos reales: Los padecimientos del autor como un zek o recluso sin derecho a ningún tipo de buen trato. Su delito fue haber escrito unas cartas donde insinuaba críticas al estalinismo. No sirvió de nada su grado de capitán del ejercito rojo en su avance contra la Alemania nazi, igual fue recluido.

Premio Nóbel de literatura en 1970 por sus anteriores obras (El primer círculo, El pabellón del cáncer, Un día en la vida de Iván Denisovich) Estuvo vigilado de cerca por la KGB por su posición abiertamente disidente del régimen soviético. Por este motivo su secretaria que tenía la misión de sacar de la URSS el manuscrito de El archipiélago Gulag se suicidó cuando fue detenida y torturada, según se dice por miedo a ir a parar en el Gulag.

Solyenitsin vivió en el exilio, desde 1975, concretamente en Estados Unidos y fue un anticomunista y antisoviético. Aplaudido como un campeón de las libertades democráticas, como un intelectual de las conciencias libres, se manifestó todo lo contrario cuando regresó a su patria tras la caída del régimen comunista.

Nacionalista, paneslavista, antisemita. Exaltaba el regreso a las tradiciones de la madre patria Rusia, las cuales no estaban muy acordes con las libertades democráticas de occidente. Mal, según él, del debilitamiento del alma eslava de los rusos y su misión como pueblo de avanzada en la historia mundial.

Monarquista y ortodoxo. Aunque lo primero no era una vuelta al zarismo, porque el absolutismo podía encajar en la presencia de un presidente con plenos poderes. Por tal razón, saludó las medidas de Vladimir Putin y lo denominó el Salvador de la Patria.

Consecuente con sus ideas, aconsejó a éste radicalizar sus medidas contra los enemigos de la Madre–Rusia (Chechenios concretamente) para quienes exigía la pena de muerte. Pedía, también, la repatriación a Israel de los judíos. Sus artículos donde se manifestaba abiertamente antisemita, causaron mucha polémica entre los círculos intelectuales.

El premio Nóbel de literatura, el antiguo abanderado de las libertades democráticas dentro de la Unión Soviética, se había convertido en un Joseph Goebbels. ¿Lo seguirán aplaudiendo sus antiguos seguidores? ¿O lo recordaran solamente por esa etapa de su vida, de disidente?

Hoy Alexander Solyenitsin falleció de una insuficiencia cardiaca en Moscú. Es una muestra más, de que no necesariamente la obra de un escritor, va acorde con sus maneras de pensar o actuar ¿Si o no varguitas?

miércoles, 23 de julio de 2008

AMON GOETH

Su nombre de Dios egipcio significa: El oculto. A su apellido alemán le sobraba una letra para ser Gótico y le faltaba una para llegar a ser literario: Amon Goeth.

El SS Hauptsturmführer (Capitán de las SS) Amon Goeth, fue el comandante del campo de concentración de Plazow, Polonia. El mismo de la película La Lista de Schindler.

Es responsable de la muerte de miles de judíos a su cargo. Se ocupaba de la selección de los que trabajarían en su campo de concentración y los que pasarían a los campos de exterminio como Auschwitz, Treblinka y Sovivor. Gustaba de practicar el tiro al blanco con los prisioneros y ejecutaba sin mayores preámbulos a mujeres, ancianos y niños.

Debido a sus negocios turbios con Oskar Schindler, la misma SS lo sanciona destinándolo a un batallón de castigo. Atrapado por los americanos, al final de la guerra, es devuelto a Polonia para ser juzgado. Fue condenado a morir en la horca. Se dice que en el momento de la ejecución pronuncia desafiante el saludo nazi: Heil Hitler.

Pues bien, navegando en Internet encontré una serie de fotos del verdadero Amon Goeth, todo gordo. A pesar de su 1,92 cm de estatura, la caracterización de Ralph Fiennes (foto de arriba)creo que le favorece. También un video, supuestamente verdadero, de su ejecución (Clikea para ver). Curiosamente la horca falla dos veces antes de acabar con él. Fue ejecutado en setiembre de 1946, en el mismo campo de concentración de Plazow, escenario de sus crímenes. Su hija Monika Goeth escribió un libro titulado Yo adoro a mi padre ¿Debo adorarle?, basado en la profunda admiración de su madre, quien se suicidió cuando se enteró de la responsabilidad de su esposo en la barbarie nazi. Aunque parece ser él, en el video no se escucha el desafiante Heil Hitler que se dice pronunció. Nótese el curioso antifaz a lo Batman de los verdugos. También que dos llevan el uniforme polaco y otro el del ejercito rojo soviético.
Amon Goeth prisionero
Prisionero de los polacos


El verdadero Amon Goeth (Arriba) y la caracterización de Ralph Fiennes en la Lista de Schindler (Abajo)

jueves, 17 de julio de 2008

PARTIDO DE LA FECHA: LEONARDO AGUIRRE

Continúa el ciclo La Nueva Narrativa Peruana. La fecha de este fin de semana trae de visita al escritor Leonardo Aguirre, autor de los libros de cuentos Manual para cazar plumíferos, La musa travestida y de la novela El conde de San Germán. En la banda izquierda estará Carlos Yushimito y a su derecha Gabriel Ruiz Ortega, Ambos serán el complemento de ese medio campo que promete pases en profundidad, paredes en corto, entradas en diagonal y cambios de juego. Para evitar los fouls, rascadas y macheteadas, moderará Jorge Vergara.

El partido es este viernes 18 de julio a las 12:30 en la sala Antenor Orrego de la universidad Federico Villarreal. Vayan temprano porque las populares se han repletado desde la primera fecha y esta no será la excepción. Ojo, no lo organiza la inefable FPF, sino la Escuela de Literatura de dicha universidad gracias a la pujante labor de sus alumnos Armando Alzadora, Jonathan Timaná y Jorge Vergara.

sábado, 5 de julio de 2008

CLAUDIA ULLOA EN LA VILLAREAL

El ciclo La Nueva Narrativa Peruana, continua en su tercera fecha, con la escritora Claudia Ulloa Donoso, autora de El pez que aprendió a caminar y Séptima madrugada. Este ciclo es organizado por la Escuela de Literatura de la facultad de Humanidades de la universidad Federico Villareal. Gracias a la labor de los alumnos Armando Alzamora, Jonathan Timaná y Jorge Vergara. Las palabras estarán a cargo de la directora de la escuela Sra. Nora Fatacciolli y Francisco Ángeles. Modera, Gabriel Ruiz Ortega.

La cita es el martes 8, a las 12 y 30, en la Sala de Grados Antenor Orrego. Como sabemos Claudia Ulloa reside fuera del país y esta es una de las pocas oportunidades, de oir a una voz importante, dentro de la narrativa peruana de los ultimos años. ¡Prohibido faltar!

martes, 1 de julio de 2008

A GOLEADAS APRENDI…


Nunca abro esos mails que son el reenvio del reenvio de algún amigo del amigo de mi amigo. La cosa es que el título me llamó la atención, lo abrí y me di con esta sorpresa: A goleadas aprendí. Si Nicomedes Santa Cruz, autor de A cocachos aprendí, estuviera vivo quizá le hubiera gustado. No dice quien es el autor... ojalá aparesca en algun momento. Pero, para que no se depriman por lo mal que estamos en el fútbol les dejo una foto del gran Nene Teófilo Cubillas, cuando nos paseamos con Escocia en Argentina 78 y la revista El Gráfico lo consideró uno de los mejores del mundial (Leanlo acá). Un amigo recién llegado del Brasil me cuenta que en el Maracana de Río de Janeiro, hay un mural donde figuran los grandes cracks que alguna vez jugaron en esa cancha ¿El único peruano?... pues el Nene Cubillas. Al menos yo, que lo vi jugar, puedo decir que tan hasta las huevas, no hemos estado siempre.


A GOLEADAS APRENDI…

A goleadas aprendí
mi labor de hincha fatal
con la selección Nacional
del país donde nací.

Tener a Perú en un mundial
No lo vi ni en mi niñez
Todos nos ganan de a seis
Sin sudar la camiseta

Yo creo que la derrota
La sembró Burga desde aquí:
colocando a un arlequín
en vez de un técnico certero
y hoy nos ganan 6 a cero...!
!A goleadas aprendí!

Para qué el razonamiento
Ni con matemáticas te veo
sin mediocampo no creo
Ni arañando el quinto puesto.
Lo de Uruguay ya ni te cuento

Pues, para colmo de mal,
Esta es la voz general:
¡Otra eliminatoria perdida!
Dejando otra vez jodida
Nuestra chance hacia el mundial...

¡Campeones en valses y boleros!
¡Reyes del "casi" y de la huasca!
¡Pero haciéndose "la caca"
cuando le juegan en serio.

En definición: cero.
En defensa, igual.
Esta es historia real
Todo parece ya escrito
mejor me nacionalizo
para llegar a un mundial...

Con esa cifra mezquina
Terminó mi anhelo franco,
y aunque se juegue de blanco
No llegamos ni a la esquina...

Y hoy, sentado en la cantina
Lloro el tiempo que perdí:
Viendo partidos tan malos
De 11 camisetas sin huevos
mejor me dedico al surfing
que con Sofy sí la ví......!!!

¡¡¡ QUE VIVA EL PERÚ !!!

sábado, 28 de junio de 2008

EPOCAS DE BETAMAX

Este post se me ocurrió conversando con unos patas de la mancha subte, sobre las películas que alguna vez vimos en el cine o en la casa de Aníbal malhecho (ex bajista de Psicosis y ahora de Barrio Calavera) quien era el único que tenía un reproductor betamax. En su casa vimos algunas películas y videos copias de recopias. Ya se imaginarán la calidad de imagen y sonido. La piratería estaba en pañales, así que ahora pueden encontrarlas con mucha mejor calidad.

LOS GUERREROS AMOS DE LA NOCHE (The Warriors) Película de 1979, dirigida por Walter Hill basada en la novela de 1965 de Sol Yurick. La vimos en el cine Patty de Breña, antes que se volviera un cine porno. Esa noche todas las manchas de todos los barrios se encontraban dentro de esa pequeña sala. Al final todos nos creiamos unos Warriors, ja ja ja, pero no pasó nada que lamentar. Este film es todo un culto, incluso existe un video juego. El video de la canción A mover el culo de Illya Kuryake and the Valderramas, está basado en esta pelicula. Ver trailer.

LA NARANJA MECANICA. De Stanley Kubrick. 1971. Basada en la novela de Anthony Burgess. Es la película que más he visto, doce veces por lo menos. Una vez la dieron en el finado cine-club del colegio Raimondi. Cuando ingresamos con Memo Eskoria, Anibal, entre otros, nos dimos cuenta que por un lado estaba Killowat con los Eutanasia, en otro lado César N y su sequito, más allá otra gente subte. Los saludos y las jodas, de lado a lado, fue una buena previa a tremenda película. Ya todos saben de qué trata, y si no sabes pues chekea el trailer y desahuevate.

LOS REBELDES (The outsiders) Francis Ford Coppola. 1983. Matt Dillon, Ralph Macchio, Patrick Swayze, Rob Lowe, Emilio Estevez, Tom Cruise, Glenn Withrow, Diane Lane, Tom Waits, William Smith. Esta película la pasaron en canal 13 como a las doce de la noche, la agarramos de casualidad y de verdad que, después de verla, me dejó muchas interrogantes sobre el futuro y la vida. En esa desvelada se me metió el bicho de escribir algun día sobre la mancha subte. Ver trailer.

LA LEY DE LA CALLE (Rumble Fish) de Francis Ford Coppola. 1983. Matt Dillon, Mickey Rourke, Diane Lane, Dennis Hopper, Nicolas Cage, William Smith, Tom Waits. Recuerdo que Saúl omiso siempre hablaba de esta película. Si mal no recuerdo, en La maqueta de los 13, uno de los integrantes de la banda Delirios Kronicos se hace llamar: El chico de la moto, como el personaje encarnado por Rourke. Ver trailer. Esta película es tan buena que acá puedes ver un momento cumbre. Lo único lamentable es el doblaje español que le ha puesto voz de maricón a Mickey Rourke. Ver extracto.

SUBURBIA. Dirigida por Penelope Spheeris. Es de 1984 y la consiguió en su viaje de promoción al Cusco, un muchacho que paraba con nosotros llamado Luis, ya fallecido. En esta película hace de punk, el bajista de Red hot chili peppers, Flea. En el trailer, se le ve metiéndose una rata viva a la boca. Sin duda ya estaba quemado desde chibolo. Ver trailer.

SID AND NANCY. 1986. De Alex Cox. Gary Oldman, Chloe Webb, David Hayman. Película que muestra a un Sid Vicious casi down y a una Nancy Spungen bandidaza. Terrible el estilo de vida de ambos personajes, pastrulazos –por no decir yonkis– totales. La actuación de Gary Oldman es memorable. En una entrevista Jhonny Rotten dijo que la película no le gustó, porque trata muy superficialmente la adicción de Sid y no muestra cómo Malcolm Mclaren lucraba con eso, afirmando que esa era la esencia de un Pop Star. Además, decía Rotten, que él era el principal protagonista de esa historia y no fue consultado para nada ¿Exceso de ego? Ver trailer.

THE GREAT ROCANROL SWINDLE. 1980. De Julien Temple. Malcolm McLaren, Steve Jones, Paul Cook. Un documental desde la particular visión del manager de los Sex Pistols, Malcolm Mclaren, sobre el ascenso y caída de esa banda punk. Ver trailer.

DEAD KENNEDYS - LIVE 1984. No he encontrado quien la dirigió. La trajo no sé de dónde, Carlos Dresda, cantante de Dictadura de Conciencia. Paso de mano en mano por todos lados y hasta ahora creo seguirá por allí. Otra huevada el Jello Biafra como cantante. Ver el tema Moral Majority de ese concierto.

UK/DK. 1981. Documental sobre punks y skinheads de Inglaterra. No dice quién la dirigió, pero acá están algunos bandas de ese video, The Exploited (Fucking USA) The Adicts (Viva la revolucion) The Bussines (Blind justice)

BONUS VIDEO (Lo que vimos después)

TRAINSPOTTING. 1996. De Dany Boyle, basada en la novela de Irvine Welsh. Dijeron de ella que era La Naranja Mecánica de los noventa... ¡Cosas del marketing!. Ewan Mcgregor, qué iba a imaginar que luego sería Obi Wan Kenobi o Robert Carlyle que personificaría después a Adolfo Hitler. Recomendable y memorable cuando suena Perfect days (ver escena) de Lou Reed. Ver trailer

THIS IS ENGLAND. 2006. De Shane Meadows. Basada en las experiencias de vida del director, que fue un Skinhead en su adolescencia. Para los que creen aún que los Skins son todos nazis y racistas, esta película trata de mostrar cómo se partió el movimiento. El inicial espiritu del skinhead, conocido como Espiritu del 69 donde el Ska y el Reggae era su música, el pertenecer a la clase obrera un orgullo y el color de la piel no era motivo de discriminación. El inicio de la película viene con la canción 54-46 was my number (ver escena) de Toots and the Maytals. Ver trailer de la película.

martes, 24 de junio de 2008

CAÍN Y ABEL

Contra lo comunmente creido, en lo subte no podía faltar el humor. Bandas como Profetas del Carajo, María T–Ta y la Concha Acústica, Éxodo, Héroe Inocente entre otras, hicieron del cuestionamiento a través de la burla, el sarcasmo y la ironía su arma más letal. No todo era depresión, angustia y No – futuro, había tiempo para sonreír. Como mencioné en una entrevista acerca de mi libro: Hubieron momentos felices en las situaciones más extremas.

Dentro de lo que estuvo alrededor del movimiento subte, sin pertenecerlo propiamente dicho, fueron las historias de Caín y Abel, aparecidas en el suplemento No de la revista . Dos mellizos cuyos padres, Adán Fernández y Eva Gonzáles, criaron de manera distinta. Al serle extirpado un seno, doña Eva optó en dar de lactar solamente a Abel, por haber sido el más rosadito al nacer y no todo hinchado y sanguinolento como lo fue Caín. Esto marcaría una diferencia total de ver la vida en ambos personajes.

Vecinos de una quinta, en el clasemediero barrio de Santa Beatriz (donde quedaba el Hueko) y alumnos del bartolo (CN. Bartolomé Herrera) ambos narraban sus aventuras de adolescentes desde sus distintos puntos de vista. Abel, estudiante de piano –con el profesor Beltroy un viejo gay de quien estaba enamorado– delicado, amanerado, arribista, católico, racista, soplón y autor esporádico de poemas dedicados a su santa madre, donde despotricaba solapadamente de su padre, a quien llamaba: ese hombre.

Caín en cambio se vacilaba de lo lindo haciendo perrada y media en su barrio, y unicamente por joder a su mellizo y al sistema alienado, sin importarle nada, solamente su banda subterranea. La frase clásica con la que terminaba sus historias era: Yo sólo me vacilo como bajista de Flatulencia, el resto es el resto. Sucio, con los pelos parados, chankabuqueszapatos de cholo según Abel– jeanes gastados, pendejo y consumidor diario de chatas de ron y latas de atún –Yo no como igual que los burgueses– aprovechaba cada anécdota de su vida para componer los temas de Flatulencia, donde en medio de mierdas, puteadas y conchasumadreadas, daba su particular visión de las cosas.

Los compinches: Su perro color caca llamado Asco –Abel lo llamaba Pupé–, su loro hablador Eskoria, el gordo Gonzalo tambor, caca verde, cochinada Tasayco, menstruación Aguirre, mojón Gonzáles, chancro Jiménez, sífilis Paredes y la Pocha caracha, su pareja, compañera, enamorada, novia…en palabras de Caín: Lo mío con la Pocha caracha no es amor... ¡Es un complot contra el sistema!

Historias que nos hicieron pasar buenos ratos en aquellas tardes de hueveo y que hasta ahora nos hacen reír.

Responsable de estos personajes es Rafo León, el mismo que ahora recorre el país para mostrarlo a través de su programa Tiempo de Viaje en canal siete. Esperemos que algún día se anime a juntar estas historias y las publique, ya que es necesario reirnos de este jodido sistema alienado, como diría Caín… en vez de estar soportando esos libros tipo Generación cochebomba, ¿no creen?

Por lo pronto el excelente blog Cainsubte.blogspot.com, se ha tomado el trabajo de buscar y skanear algunas de las historias de Caín y Abel. Pueden leerlas en este enlace: http://cainsubte.blogspot.com/search/label/Ca%C3%ADn%20y%20Abel%20-%201987


sábado, 21 de junio de 2008

UN ARTISTA DE LA CALLE

( Juan de los Santos Collantes, Tripita)
Una fría tarde de 1980, tres niños descubrieron por causalidad la alegría. En medio del parque del Ovalo en Breña, un payasito hacía un círculo con una tiza. Él mismo armaba su teatro, separando el escenario de la vereda-platea y de los palcos–bancas del parque. Los que se subían a los árboles eran el balconazo. Para los tres niños, y para el payasito, el cielo gris reemplazaba a la carpa multicolor de los circos de fiestas patrias, a los que les era muy difícil asistir. Unos como espectadores, el otro como payaso.

Solamente una cara pintada de rojo y blanco, los colores del Perú, más la cara de yoquihecho reemplazaban al estrafalario disfraz, a la peluca extravagante. No había zapatones de charol, solamente unos viejas botas marrones, tipo macario y con cierre al costado. El chiste, de por sí, era un cuerpo hecho migas por la desnutrición.

Buenas tardes soy el payaso Tripita y esto es el circo de la calle. Pero no era el único. Estaban dos payasitos más que se iban pintando el rostro mientras llegaba la gente. Algunos los curioseaban y se iban. Otros se quedaban sabiendo lo que ofrecían. Hey, joven, joven, este es el circo de la calle. Y poco a poco se iba haciendo el quórum necesario, para iniciar el espectáculo. Los tres niños ya estaban en primera fila, sentados en el piso. Nadie los movería de allí. Oiga, joven, ¡hey!...¡hey!... ¡heeeeeyyy!, ya va a comenzar el show, no se vaya... invite a su enamorada... ¡No sea tacaño, carajo!

El primer número, el faquir. Pero, más bien, todos nos preguntábamos si sería Tripita, que tenía el cuerpo de faquirista, en comparación a ese negro fornido que tenía pinta de haber sido estibador. Empezó tragándose cuchillos oxidados que en vez de sables eran más bien verduguillos y zapateras caneras. Luego la prueba del fuego. Un trago de ron de quemar y a soplar las varillas para ser un lanzallamas humano. Una, dos, tres veces, y el fuego se evaporaba en el cielo como hongo de bomba nuclear, ante el asombro de los tres niños: Eso lo podemos hacer, mi vieja cocina con ron de quemar, hacemos las varillas y listo, dijo uno. Los otros dos lo miraron incrédulos y pensaron: Éste está culeco o le pica el hueco.

Foto: Focus

El último y más arriesgado número, La cama de vidrio. Sacó de una mochila un pequeño costal y sobre un manto dejó caer el vidrio molido. Lo expandió de modo que copara gran parte de la tela. Luego dijo: Pa’que vean que esto no es truco. Lanzó al piso varios vidrios tomados al azar. No había duda, eran reales. Procedió, luego, a colocarlos de modo que sus filosas puntas apuntaran hacia el cielo, como los clavos de una cama de faquir. Entonces, Tripita, solicitó un voluntario: A ver, uno por favor para que el faquir culmine la peligrosa prueba de la cama de vidrio. El faquirista se negó cuando Tripita eligió a uno de los niños, por muy poco peso. Entonces, el payaso jaló a un señor obeso, como de cien kilos. No tampoco, dijo, ese tío debe pesar una tonelada. La risa fue general. ¿Entonces que carajo quieres? Él mismo invitó a una señorita, pidiéndole permiso al enamorado que desconfiado la dejó ir. El faquir, entonces, hizo unos pases torpes de relajación trascendental, flores de loto y ejercicios de respiración. Se quitó la camisa que lo vestía y dejó ver una espalda marcada por el diario trajín de su sacrificado oficio. ¡Como ven, dormir en la cama de vidrio es más cómodo que dormir en colchones Comodoy! Dijo uno de los payasitos que esperaba su turno. De verdad era una espalda encallecida de huecos, rayas, meridianos y tangentes. Un mapa en alto relieve del sufrimiento.

Se recostó sobre su cama e hizo parar a la muchacha encima de él, primero un pie y después otro. Le ordenó hacer pequeños pasos. Hasta donde estaban los niños sentados, se escuchaba el crujir de los vidrios que se acomodaban entre sí e iban penetrando la piel del faquirista. En su rostro el dolor era remplazado por una expresión de resistencia, a la miseria, a la pobreza, a la injusticia. Después de un paseo la chica se bajó y el faquirista se levantó entre aplausos, mostrando su espalda pegosteada de vidrios y con pequeños chorros de sangre. La gorrita recorrió el círculo del público y el tintineo de las monedas iba llenando la esperanza de ese hombre, de llevar algo para la comida diaria de su familia. Aunque tuviera que repetir el número dos veces más esa noche.

Inmediatamente entraron al escenario los dos payasitos que esperaban su turno. Oiga somos Waflerita y Cotito y vamos a hacer la mímica de un rockero que se ha fumado un saco de marihuana. Pusieron, en una vieja consola, el disco 45 Rpm., de la canción Venus de Shocking Blue... y con una guitarra de madera hicieron las veces de cantante y guitarrista. Jugaban con el público, haciéndole bromas, incluso dándole furtivos besos a algún despistado. Luego la ranchera Ay Chabela, el huayno del Canchis canchis, o la canción del Loco que en el programa cómico Estrafalario la caracterizaba el loco Ureta. Risas por acá y risas por allá. Y la gorrita que daba vueltas llenándose de esas monedas, por la venta de una alegría.

Y ahora sí, todos se acomodaban porque llegaba el turno de Tripita. Muchos ya lo conocían y habían preferido sacrificar otras cosas, por verlo. De arranque: Buenas noches me llamo Juan de los Santos Collantes, me conocen como el payaso Tripita y –levantándose la basta del pantalón– soy el producto de doce años de dictadura militar. Jajaja. Y los chistes pasaban por lo político, el amor, la palomillada. ¿Señorita usted que haría si su enamorado, acá al lado, le propone matrimonio... le diría que sí?. La chica pensaba algo incomoda, miraba de reojo a su enamorado quien se mostraba nervioso. No sé joven, responde la chica con una sonrisa avergonzada. ¡Claro, quién se va a casar con semejante mostro, cara de volquete aplastado! Y otra vez las risas: La otra vez un provinciano recién bajado, sale a la calle con otro que había llegado antes a la capital y se estaba acriollando, el primero le pregunta: “¿Oyi, porquisos cirros tienen vintanas?”. “Son idificios, sunsu”. “Isus árbolis tienen fucus”. “Nu, si llaman postis”. “Y por quí en la cruz de jisús dice INRI”. “Is qui antis jisús se llamaba Inrique”. De allí la parodia de los cojos: El cojo achorado, el cojo deudor –Si algo te debo con esto te pago– el cojo punteador. Hasta el sarcasmo de las vicisitudes de su trabajo: “La otra vez, estaba llena la plaza, yo había acabado de pasar mi gorrita y estaba feliz, porque todos habían colaborado, como nunca, carajo. En eso pasan los maestros del SUTEP, en huelga: Pásame la S: Eseee... Pásame la U: Uuuu... Pásame la T: Teeeee... Pásame la gorra... ¡Y juas! Se llevaron la gorra y me dejaron misio, carajo.

Todos reían y entre chiste y chiste, había una critica a un país que después de los militares se embarcaba en la democracia. Era el arte de la calle, el arte nacido de la necesidad, el arte de reír ante la adversidad, un arte que años después la televisión torcería hasta la vulgaridad más infame. Incluso los tres niños: Paúl, Christofer y Martín, iban dándose cuenta que el humor de la calle era distinto al que alguna vez disfrutaron en el colegio con el payaso Pimbolo. Sin saber, mientras reían de las ocurrencias, iban dándose cuenta que había una realidad que muchas veces escuchaban hablar a sus padres. Y que a veces esa realidad nos provocaba mucha risa. Cuando Tripita terminó su número y pasó la gorrita le dejaron algunas monedas robadas a las golosinas. No se imaginaban que años después, la realidad de los chistes sería mucho más dramática. Tampoco se imaginaban que verían a Tripita en la televisión y que Augusto Ferrando diría : Yo lo descubrí. Tampoco se imaginaban, que un día como hoy, Tripita, pasaría por última vez la gorrita con que el cáncer le cobraba la vida. Por haber hecho reír a miles en las calles, sin importarle el smog, el frío y la salud de su garganta para hacerse escuchar entre los ruidos del tráfico de esta gris ciudad.

jueves, 19 de junio de 2008

SOBRE LO SUBTE

Foto: Zcuela Crrada

He leído un artículo titulado "El rock subterraneo y las etapas de su historia" en cainsubte.blogspot.com, en donde tratan sobre el movimiento subterráneo. Por lo que afirman, es una crítica a dos textos sobre el mismo tema aparecidos en Wikipedia: “El punk peruano” y “La movida subterránea”.

En ese artículo hacen una crítica al hecho de diluir el movimiento del Rock subterráneo dentro del tema del “punk peruano”. Están en lo cierto, porque la cosa es al revés, el punk peruano, o los grupos que hacían y siguen haciendo punk, ven su partida de nacimiento dentro de lo subte. Entonces no se puede desintegrar al padre dentro del hijo. Pero, no debemos olvidar que el Rock subterráneo, fue producto del conflicto entre dos visiones distintas de ver el rock dentro del gran tema que es el Rock peruano. Este producto fue condicionado por las cuestiones musicales, y también sociales y económicas muy particulares del Perú de los ochenta. Por tal motivo es un capítulo aparte y, creo yo, el más importante dentro de la historia del Rock peruano.

En ese sentido periodificar el movimiento del Rock Subterráneo, es muy válido porque su dinámica interna no fue siempre de unidad de ideas y propuestas, más bien fue de enfrentamiento en muchos aspectos que partían de lo musical, social y sobre todo de honestidad, frente a lo que se estaba haciendo. Y esto estaba condicionado por el contexto en que se desenvolvían. He allí su importancia. Porque a través de este movimiento se puede entender los procesos de integración, socialización y conflicto de la juventud peruana de una etapa muy trágica de nuestra historia, y su posterior influencia en la juventud creativa de los siguientes años.

Viéndolo desde estos años, el movimiento subterráneo tiene etapas bastante marcadas. No hay que negar que en un primer momento hubiera un consenso de ideas por lo que se deseaba hacer y tener, frente al rock comercial, la sociedad peruana, etc. Pero, esto se fue diluyendo cuando el movimiento salió de las alcantarillas, y las contradicciones dentro del mismo se fueron agudizando. Es decir que Narcosis, Leuzemia, Zcuela Crrada o Guerrilla Urbana iniciaron todo sabiendo lo que querían: Generar un circuito alterno donde plasmar sus propuestas musicales, que no hubieran podido lograr dentro del circuito “comercial”, el mismo que tampoco era tanto, porque el rock en el Perú siempre fue de minorías. Ese fue su primer y más valioso aporte.

Pero, por las mismas características del movimiento al estar contra lo establecido en lo musical como social (Lo que estaba sucediendo en el país) generó el cuestionamiento de los muchachos que se identificaban con esos primeros grupos iniciadores, ya que la crisis se estaba agudizando y los jóvenes se estaban radicalizando.

Para la segunda mitad de los ochenta, el movimiento pasaba a otra etapa. En un artículo en la revista Esquina del año 86 Daniel F, al explicar la separación de Leuzemia, da las claves de este pasó. Explica que ante la radicalidad de grupos adolescentes como S de M, Excomulgados o Eutanasia, los menos radicales de la primera hornada optaban por marginarlos de los conciertos. Incluso menciona a Orgus que por ser metaleros los “Nuevos dueños del Stablishment contracultural” no los incluían dentro de los conciertos. Allí acuña un término muy válido: La Neo-marginación, marginación ejercida por marginados.

Esto es un hito dentro del rock subterráneo, porque los grupos se habían politizado en sus letras y actitudes, y no sólo causaban una reacción frente a la sociedad formal, sino también frente a los que estaban dentro del movimiento. Y no sólo los grupos punks, sino también bandas como Voz Propia, y otras que de manera inteligente y no tan directa cuestionaban lo que pasaba dentro, sino también el contexto social de esos años.

Curiosamente las primeras bandas se habían separado. Dieron su aporte de impulsar el circuito alterno y dejaron la posta a nuevas bandas, más radicales en lo musical y en la propuesta. Consecuencia de esto hubo una ruptura, por cuestiones de clase y raza, como lo fue la bronca entre pitupunks y misiopunks, fruto de la agudización de la crisis social y económica que creaban una juventud más radical en sus cuestionamientos a la sociedad. No era gratuita la cosa, como muchos pretenden explicarlo, como que fue una tontería de resentidos y racismo del mestizo contra el blanco…pero hay que ver que ese resentimiento y ese racismo, es consecuencia de las contradicciones que aún nos agobian como país en formación.

Este tipo de situaciones en la dinámica del movimiento del Rock subterráneo, marcan esas etapas que hay que tomar en cuenta para los que pretenden escribir su historia. También para entender mejor su gran aporte a la saga del Rock peruano. También como expresión honesta de un momento histórico dramático, y las consecuencias que ese momento tuvo sobre la juventud que la integró.

martes, 17 de junio de 2008

COCHE BOMBA EN LA VILLAREAL

FOTOS: Cristhian Portocarrero y Jona Castro


Viernes 13, ciclo La Nueva Narrativa Peruana: Gabriel Ruiz Ortega, Martín Roldán Ruiz y el profesor Dimas Arrieta.


Richi Lakra, subte convicto, confeso y confuso, en apasionada intervención. La directora de la Escuela de Literatura de la universidad Federico Villareal, Nora Fatacciolli, lo escucha atentamente.


Con los Poetas del Asfalto y el grupo Otras Voces de la Escuela de Literatura de la universidad Federico Villareal. El ciclo de La Nueva Narrativa Peruana continuará cada viernes con Alexis Iparraguirre, Rafael Inocente, Marco García Falcón, Leonardo Aguirre, Eduardo Reyme Wendell y cerrarán el ciclo con el reconocido narrador Carlos Calderón Fajardo.

viernes, 6 de junio de 2008

¡LA MATARE!


Ayer jueves haciendo zapping, me topé con una entrevista en televisión española a José María Sanz Beltrán, más conocido por todos como Loquillo, cantante de la banda española Los Trogloditas. Entre muchas cosas interesantes que declaró, rescato la respuesta sobre uno de sus temas, que curiosamente es el único conocido y que aún suena en las radios comerciales de Lima: La Mataré.

De ellos, varios videos en concierto que he tenido la oportunidad de ver, me di cuenta que justo esa canción, no la tocaban. Pensé que por falta de espacio en el video, porque quizá era la más comercial de todas sus canciones o que simplemente había problemas de derechos de autor. La cosa era diferente.

Según Loquillo, ya no la tocan porque agrupaciones feministas, le pidieron por favor, dejar de hacerlo. No fue una censura o autocensura, fue una decisión responsable de la banda porque en esa canción, basada en un tango, estaba en juego lo que se llama la violencia de género:

Yo la sentaba en mi regazo,
enloquecía sólo a su contacto,
la he conservado en la memoria,
Tal como estaba,
Siempre a mi lado.
Nunca me juró su amor lo creía eterno yo.
Y ella me sonreía y miraba hacia el mar.

Me emborrachaba entre sus brazos
ella nunca bebía, ni la vi llorando,
yo hubiera muerto por su risa.
Hubiera sido su feliz esclavo.

Qué dolor sucio y traidor
me envenena el corazón.
Sé que ella nunca enloqueció.
Jamás perdió el control.

Quiero verla bailar entre los muertos,
la cintura morena que me volvió loco,
llevo un velo de sangre en la mirada,
y un deseo en el alma, que jamás la encuentre.
Sólo quiero que una vez algo la haga conmover.

Que no la encuentre jamás o sé que la mataré.

Por favor sólo quiero matarla.
A punta de navaja
Besándola una vez más.

Loquillo no veía un recorte a su libertad de expresión artística. Más bien comprendió que ese tema podía tener consecuencias a futuro. “Ante mi libertad de expresión, pongo por encima evitar la violencia de género”. Plausible actitud. En una sociedad como la española en donde temas como la igualdad de género, tolerancia frente a las minorías, etc., son tomados con mucha responsabilidad, hasta por los músicos, queda como un ejemplo a imitar.

¿En países como el nuestro sería posible esto?

Esa canción pertenece al álbum Mi problema con las mujeres, en donde hay varios temas buenos e incluso mejores, como la que cierra el disco y que se titula Los mejores años de nuestras vidas. No es casualidad, entonces, que la única canción conocida por estas tierras machistas sea, La mataré. Pero, para sincerarnos ¿Quién de nosotros no se ha sentido alguna vez identificado con la historia de esa canción? Y no solo por el aspecto sentimental sino también en el amical, laboral, etc.

En el colegio donde laboro, hay una trabajadora que se caracteriza por ser muy mala lengua contra las personas, sobre todo con un compañero que se caracteriza por su humildad. "Cholo feo, mostro de mierda", eran los insultos más tibios de parte de ella, hacia él, que recuerdo. Muchos le aconsejábamos que la mandara a la mierda. “No, es mujer, cómo me voy a meter con ella así”. No faltó uno que lo consideraba un huevo frito. La cosa es que un día ya no la soportó más porque conchudamente, la mujer en mención, le fue a ofrecer una pollada. Se negó y por eso recibió los habituales insultos, con el agregado: ¿Qué te creerás? Olvidándose de su cordura le dijo: “Fuera de acá muerta de hambre”.

Eso bastó para que la mujer se sintiera ofendida hasta las lágrimas y se quejara ante la Directora del maltrato, en su condición de mujer sola y abandonada, que había sufrido por parte del compañero de labores. La directora una tía medio conservadora, dio a entender en la reunión con todo el personal, estar a favor de su par femenino, a pesar de que el supuesto agresor verbal, dio sus motivos, y fue corroborado por todos los demás, que venía siendo insultado durante meses y hasta años. “No, no, no no -dijo la directora- el hombre siempre debe ser hombre y no es de varones insultar a una mujer”. Asunto zanjado, los pobres huevones, mejor dicho los varones teníamos que soportar alegremente los maltratos de nuestras colegas. El compañero se arrepintió de haber insultado así a la compañera…"No la hubiera insultado, porque si va a ser así, para la próxima le meto un golpe”. ¿Hay igualdad de género para esta situación?

O como esa vez cuando mi hermana me contó que le cedió el asiento a un hombre con un bebe en brazos. El microbús estaba lleno de mujeres, ni un solo hombre, y el pobre tenía que cargar, además, una bolsa que se veía pesada. Podía con la bolsa y el bebe, pero la incomodidad lo hacían inestable ante las curvas y aceleradas del bus. Si hubiera sido al revés, fácil que una hubiera dicho: ¿Acá no hay caballeros? Pero no. Mi hermana se puso de pie y dijo: “Se ve que cuando nos conviene apelamos a la igualdad de género”. Mutis, silencio, vacío, fue la respuesta, aparte del agradecimiento de nuestro colega varón. Cuando le pregunté que si lo había hecho en solidaridad con él, me respondió que no, que lo hizo pensando más en la bebé, que era mujer.

Recuerdo que hace algún tiempo, un amigo muy cercano me contó una historia que le había ocurrido. Después de años de no verse, una antigua amiga de barrio, de la cual andaba perdidamente enamorado, le declaró su amor, de la noche a la mañana. Fue justo cuando él ya la había olvidado y estaba a su vez enamorado de una chica con quien estaba haciendo planes a futuro. Pensó desde un principio que estaba loca, porque ella ya tenía una relación de muchos años con un pata que la trataba bien y le había dado con creces la estabilidad económica que toda mujer, seamos sinceros, ve en un hombre a la hora de entablar una relación. Mi amigo, una persona humilde, sin suerte en muchos aspectos, no era un aprovechado y tenía mucha dignidad y orgullo. Por eso, cuando su amiga le dijo que estaba enamorada, él le advirtió que no podía darle ese ritmo de vida al cual estaba acostumbrada, pero si realmente entablaban una relación de pareja, solamente tenía su palabra y su promesa para salir adelante junto a ella. Hay que creerle, porque a pesar de estar con otra persona, se le vino todo ese amor que había sentido alguna vez por su antigua amiga de barrio. "Piénsalo bien", le dijo. Y ella le aseguró que no le estaba pidiendo nada, sólo estar junto a él, su amor de toda la vida.

Ayudado por las circunstancias, se fue enfriando la relación con su pareja, aunque nunca dejó de quererla de verdad. Además, por lo que contaba de su amiga de barrio, la sentía de verdad enamorada y dispuesta a todo por él. Le había prometido lo que siempre había deseado: Una familia por la cual luchar toda la vida. Incluso a ella, no le importó dejar al pata que le había dado todo por años, desde vestirla, mantenerla e incluso hacerla participe de sus negocios.

Pero, cuando ya todo estaba listo, para que el amor deseado por ambos amigos se concrete, ella le da la espalda y se niega a culminar lo que le había estado ilusionando durante meses. El motivo de esa actitud inmadura, fueron unos miedos que, según ella, se impusieron al amor que decía sentir como nunca.

¿El resultado? El pata, que fue su pareja, se dedicó al trago, al despilfarro y al puterío. Y la otra continuó como si no hubiera pasado nada, escapando a su responsabilidad, creyendo encontrar en el disfrute o en otras personas, las razones para justificarse, sin aceptar la culpa de haber jugado con la vida de dos hombres.

Mi amigo estuvo bajoneado durante mucho tiempo. Pero, poco a poco, fue superando la decepción. Había perdido a una y la otra lo dejó sin más explicación que un miedo infantil. Se sintió como una basura. Lo único que lo ayudó a superar todo fue la canción de Loquillo y Los Trogloditas que motivó este post. Abrigando una esperanza de vengarse, esperaba su oportunidad. Incluso, el pata que había sido pareja de la amiga, se contactó con él: "Esa mujer, primero me cagó a mi y ahora te cagó a ti, ¿por qué no la cagamos ahora a ella? Pero, después de mucho reflexionar, pensó en no amargarse más la vida. Antes que matarla a punta de navaja besándola una vez más, como dice la canción, optó por desaparecerla de su vida, como si nunca hubiera existido, como si nunca hubieran tenido nada, ni los buenos momentos. Porque sabía muy bien, como todo hombre que se precie de serlo, que un golpe o una agresión física a una mujer, no es de varones; además, que no duelen tanto como la indiferencia o el olvido ¿Esto también es violencia de género?

domingo, 1 de junio de 2008

¡¡¡NO VAYAN!!!

Con motivo del ciclo "La Nueva Narrativa Peruana" organizado por la Escuela de Lingüística y Literatura de la Universidad Federico Villareal. Posteriormente se presentarán Alexis Iparraguirre, Leonardo Aguirre, Marco García Falcón, Eduardo Reyme, entre otros.

Estarán a la venta los últimos ejemplares de Generación cochebomba a precio de piratero S/. 15.00