martes, 10 de abril de 2012

ROCK AND PHOTO. “Hay ambientes que al ojo suenan a rocanrol”. (sobre el libro Un Lugar de Raúl García, el avión)


Mario Vallejo y su Guardia Imperial con el N° 33 de Esquina.

Hoy martes 10 a las 8:00 pm, en La Noche de Barranco se presentará el N° 33 de la revista Esquina, arte y cultura. en donde he publicado el siguiente texto. Espero les guste.

Recuerda que tu revista “Esquina” la puedes encontrar gratis en los siguientes puntos de distribución: Zeta Bookstore, Centro Cultural España, Centro Cultural Británico de Miraflores, Centro Cultural de la PUCP, Fundación Telefónica, ICPNA, Librería Ibero (av. Mariscal Óscar R. Benavides – Ex Diagonal – 500 Miraflores), Librería Contracultura, Librería Crisol del Jockey Plaza (av.Javier Prado Este 4200) y de Plaza San Miguel (Tienda 55 – 56), ADUNI (av. Bolivia 53, cruce con av. Alfonso Ugarte, Breña), Casa de la Literatura Peruana, en el Bar La Noche de Barranco y en Búho Comunicaciones con oficinas en Alcanfores 492, Of. 412 Edificio Thumberbird. Los interesados en adquirir las revistas pueden llamar al 01 – 2018100 – 999356310.

ROCK AND PHOTO. “Hay ambientes que al ojo suenan a rocanrol”.
Por: Martín Roldán Ruiz.
Fotos extraídas del libro Un lugar de Raúl García, el avión.
El glamour, las guitarras, las poses sensuales y malditas, son los temas predominantes en las más célebres fotografías de rock. Imágenes que prolongan la distancia entre las grandes leyendas y los anónimos mortales, que rockeamos desde abajo del escenario. 
Pero, si sabemos que existen escenas alejadas de la parafernalia del showbiz. Que se nutren de las calles, del público, y del músico que parece ser una prolongación del fan, ¿cómo podríamos reflejarlas en imágenes? Para eso conversamos con Raúl García Pereyra, más conocido como el Avión, sobre su libro de fotos Un lugar (Borrador editores 2012). Visión personal  de “nuestro rocanrol” como así declara.
De primera vista las fotos del libro son distintas a las de fotógrafos como Annie Leibovits o Robert Altman, sin la grandiosidad de los rockstars. Porque encontramos toda la sordidez callejera de una movida que se ha autoproducido. Donde el fanático es músico y organizador a la vez. Y el escenario no está muy arriba, para dar a entender que en esta mierda de rock, cualquiera puede hacerla por sí mismo. “Para mí es la verdadera esencia. Horizontal, cercana, íntima y explosiva. Luces espectaculares y el sonido más pro no significan nada si no hay conexión entre los que tocan y los que saltan, si no se pueden ver las caras o si no respiran el mismo aire turbio y viciado”.
GUITARREANDO CON LA LUZ
Los espacios que recorren Un lugar captan esa atmosfera que los guitarreos logran trasmitir al oído. Lo que uno vive en los conciertos pequeños. “Hay ambientes que al ojo suenan a rocanrol. Los ves y te da calor, sientes la bulla. De ahí salen mis fotos más personales. Me siento mejor en espacios así, más cómodo e invisible”, manifiesta el Avión. 
Los difuminados, contraluces, enfoques y desenfoques, nos regresan a las canciones coreadas y a los saltos de euforia en El Averno, el Salón Imperial o en el desaparecido local del Caos. Para tal efecto ha utilizado todos los recursos fotográficos. “Uso el flash para capturar acción, o cuando la luz es escasa. Sobre todo en los pogos”. Sin embargo, no ha desmerecido esa intuición que le indica el momento exacto para disparar: “Yo me dejo llevar por la música, que me pone en frecuencia con los músicos. Cuando la música estalla, estalla el músico y sale el click. Cuando estoy con el público, me dejo llevar por ellos. Así las fotos salen solas. Sin pensarlo mucho es más emotiva y sensorial la cosa”.
ESCUCHANDO FOTOCORE
El Avión llegaría a la movida en 1995 cuando fotografiaba sin mucha expectativa a sus amigos de la banda Los Criollos. Dos años después, Leusemia, usaría sus fotos para ilustrar el disco Moxón. Esto lo impulsaría a registrar todo de la escena. Aunque ya desde adolescente, las imágenes fotocopiadas de los fanzines, las revistas, o los discos de bandas punk que escuchaba, habían influenciado en su forma de ver el mundo. Por eso sus fotos tienen el mismo espíritu que las de Elaine Mayes con Ramones, o Edward Colver con Dead Kennedys y Blag Flag. Más aún con el libro Touch me, I’m sick, de Charles Peterson, donde gráfica la escena grunge. Libro que Raúl califica de “Muy potente”.   
Entre la disyuntiva por plantear Un lugar de manera  documental o más personal, se decidió por lo segundo: “Las imágenes que para mí transmiten mejor la esencia de nuestro rocanrol”. Elección acertada porque además de la esencia, sus fotos captan esa universalidad que tienen los trabajos hechos con honestidad. Y concreta lo que Octavio Paz, escribiera alguna vez: “Ver con los oídos”.