martes, 15 de mayo de 2012

EUTANASIA EN LA MAXIMUM ROCKNROLL


En el número de junio de la prestigiosa revista Máximun Rocknroll de gringolandia, he publicado una crónica sobre el retorno de la banda Eutanasia, con fotos de mi amigacha Claudia Alva (Claudiblue) Espero les guste.

EUTANASIA: Veinte años después el sentimiento sigue siendo de agitación.

Por Martín Roldán Ruiz.

LA DESPEDIDA

Era fines de 1990, el local del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de la proletaria plaza Dos de Mayo, se encontraba repleta de casacas de cuero y pelos parados. Las A de anarquía, destacaba entre la simbología roja del socialismo, y en vez de consignas y reivindicaciones obreras, sonaban los distorsionados acordes del punk rock de Eutanasia.


Era un concierto especial, porque sería el último de una de las bandas que habían marcado el ritmo de la crisis en el Perú de la década de los ochenta. Recuerdo a la gente pogueando y coreando  las canciones Tratas de Buscar Algo, ¿Y nosotros qué?, o Ratas Callejeras, los himnos de  una juventud desesperanzada.  

La energía fue intensa, porque sabíamos que podrían pasar muchos años antes de volverlos a ver, sobre un escenario. Entre ellos me encontraba yo, esperando el momento para conversar con Nico M y José “el Auxilio”, guitarrista y baterista respectivamente, sobre el final de una banda tan importante para muchos.

Recuerdo que nos sentamos en el piso casi a la entrada del local. Nico y el Auxilio apoyados  contra la pared, esperaban mis preguntas que se basaron en lo que había significado Eutanasia para ellos. No recuerdo muy bien las respuestas, solo sé que la grabación se la entregué a un amigo que me había encargado esa entrevista para su fanzine. La entrevista nunca fue publicada, porque el fanzine nunca vio la luz, y el amigo habría de perder el casete. O quizás habría de grabar algo encima.

Lo que puedo rescatar de esa noche y esa conversa, es que Eutanasia había dejado huella en muchos de una generación que había crecido en medio de apagones y coches bomba. O quizás eran la expresión pura de esos tiempos convulsionados. Para Nico M y el Auxilio, la banda era un grupo de amigos que tenían muchas ganas de decir lo que sentían frente al tiempo que les había tocado vivir. Y el punk rock fue el instrumento que tenían más a la mano.

Hubo un concierto más en Barrios Altos, al cual no pude asistir. Pocos meses después José  “el auxilio”, partiría a Japón. Eutanasia tocaría una vez más en el local del sindicato de obreros CARBOLAN, con el baterista de la banda Exilio, Rodolfo el loco Poggi. Ese sería el último concierto, porque no volverían a tocar más. Meses después el pelado Kike y el Pepe Asfixia viajarían a Alemania. Nico M lo haría pocos meses después.

Mucho se especuló sobre esa partida. Se habló de amenazas hacia los miembros de la banda por parte de la policía, que ya se perfilaba a reprimir con carta abierta, a un año del golpe de Alberto Fujimori. Mucho de cierto hubo en eso, pero también la urgencia de buscarse un futuro en otros países, ya que el propio no te ofrecía más que inflación monetaria, desempleo y terrorismo. Y un apocalíptico paquetazo económico, en donde los precios de las cosas subieron al triple de su valor de la noche a la mañana.

LOS RECUERDOS

Cuando salió el casete Sentimiento de Agitación, muchos supimos que parte de nuestra juventud, estaría reflejada en las trece canciones que traía. Por ahí poseíamos algunas grabaciones de conciertos, donde Eutanasia demostraba toda la fuerza de su propuesta. En El Hueko de Santa Beatriz (especie de Squat), en la peña Huascarán, o en cualquier lugar de Lima donde tocaran, ahí estábamos presentes, y con las grabadoras dispuestas a registrar esos momentos cruciales.


Pero de todas ellas, la grabación que mejor refleja la performance de Eutanasia sobre los escenarios, es el concierto llamado El Otro Rock de 1987, en el colegio Hertrude Hans. Concierto al que entré cuando esa especie de fuerza de choque llamada Bandera Negra, integrada por gente bastante radical, empujaron el portón y pudimos entrar todos. El sentimiento que refleja ese concierto sirvió para que parte de esa performance fuese usada como Outro en la maqueta de la banda.

Años después perdería ese casete cuando lo preste a algún amigo que no me lo devolvió. Posteriormente lo volví a adquirir y lo volví a perder. Luego lo compraría en formato de CD. Y últimamente lo he bajado del internet. De cualquier forma, escuchar cada uno de sus temas, me sirvieron para recordar lo que había sido el pasado, cuando sentíamos que no había futuro. Sobre todo cuando escribí mi novela Generación cochebomba, que trata sobre esos años y sobre la gente que iba a los conciertos punks, o subterráneos, como así se denominaba a la juventud rebelde de los ochenta en el Perú.

EL RETORNO

Desde hace unos años los rumores de que Eutanasia iba a volver a los escenarios, corría entre los circuitos punks de Lima, sobre todo entre aquellos que los seguimos desde los ochenta. Pero yo lo veía como algo difícil de concretar. José “el Auxilio” vivía en Japón, el pelado Kike y Pepe Asfixia en  Alemania, y Nico M en España. ¿En qué momento podían coincidir en Lima?. Todos ellos con hijos, y obligaciones, como que se hacía casi imposible. Incluso cuando el 2010, Kike, estuvo de vuelta en Lima, y me confirmó que ya estaba todo listo, no podía quitarme las dudas.

Ante las preguntas, yo decía que cuando vea a los cuatro en Lima, recién podría estar seguro. Y no habría de pasar mucho tiempo. A fines del 2011 se hicieron presente para hacernos recordar las noches en el Hueko de Santa Beatriz, los  pogos en la peña Huascarán, los tragos en esos conciertos en los rincones más marginales de Lima, lugares a donde ninguna banda iba, y que casi siempre terminaban en peleas, contra la gente común que no entendía la protesta de esos extraños muchachos de negro y botas militares.

El lugar elegido fue el bar ETNIAS. Y me reencontré con varias caras añejas y con bastantes jóvenes de ahora que gustan de Eutanasia. También tocaron las bandas Aeropajitas, Barrio Calavera, KADE, Pateando Tu Kara, entre otras. Y el pogo fue tan brutal como en los años en que una sala del Hueko de Santa Beatriz, albergaba a doscientos espectadores que saltaban y se empujaban, hasta perder la conciencia. Una noche de sensaciones, ya sentidas hace muchos años. También de reafirmación de aquello que sentíamos cuando éramos adolescentes. Para eso son los himnos que te marcan la vida. Y Eutanasia cantó varios de ellos.

EUTANASIA 2012                             

Si bien es difícil que continúen en el Perú haciendo su música, ellos no descartan volver cada cierto tiempo para seguir tocando,  y grabar nuevos temas. Por lo pronto han tocado en las ciudades del interior del Perú como Trujillo, Arequipa y la milenaria ciudad del Cusco.

Su retorno a los escenarios ha sido comentado en muchos medios del país. En todos ellos rescatan la importancia que tuvieron para el punk rock hecho en el Perú y la importancia de su mensaje como reflejo de lo que estaba sucediendo en el país. Más aún, en esos años de un rock oficial que se caracterizaba por ser conformista, comercial, complaciente y que pecaba de inocentón. Cuando en las calles moría gente de hambre o por la violencia política.

Entre sus objetivos es sacar nuevos temas, para un nuevo disco, con ritmos distintos, pero dentro del punk rock que los caracteriza. Bien por ellos. Para mí me quedara el recuerdo de haberlos visto en sus últimos conciertos y estar presente en su retorno, veinte años después, para poguear y cantar, los coros desesperados, que son la característica de mi generación.













2 comentarios:

Diego Dávila dijo...

Yo fuí al concierto en el Etnias, fue muy bueno, acá adjunto un video que grabe de ese día.

http://www.youtube.com/watch?v=CkzxWEw7gGA&list=UUjB38nrbg6vE5vvVp9ERw6g&index=9&feature=plcp

Saludos

Diego Dávila dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=wMkEYUIr5ZA&list=UUjB38nrbg6vE5vvVp9ERw6g&index=10&feature=plcp

Otro de los videos de concierto